sábado, 6 de junio de 2009

Un joven en Cuba

Veía la separación de la familia. Como primos, hermanos, tíos, amigos, se iban y se siguen yendo.
¿ Cómo no caer en desesperanza?
Profundizar en la formación espiritual.
Asistir a la Iglesia, estar presente en la celebración eucarística y pertenecer a grupos de la Iglesia.
¿ Cómo no caer en desesperanza?
Estudiando la Biblia, los documentos de la Iglesia y su Doctrina Social.
Veía la presencia de Dios en su interior. Y se daba cuenta que podía vencer la desesperanza y podía ayudar a todos.
Y se daba a la tarea de estudiar marxismo y llegar a la conclusión, de que si es posible el diálogo entre marxistas y cristianos.
¿ Y qué sentía él, que era el diálogo?
Que se debe realizar sin excluir a nadie. Que siempre hay que insistir a pesar de que se considere al diálogo como una ofensa. Al que está sumido en un monólogo absoluto, lo aprecia como ofensa. Y no sabe que, una sociedad sin diálogo, no puede funcionar bien. El diálogo es fundamental para vivir en sociedad.
Y el diálogo tiene sus condiciones.
¿ Cuáles son?
La sinceridad, la honestidad, la igualdad y la libertad. Sin estas condiciones no hay diálogo posible.
Seguía creciendo cerca del dolor del pueblo.
Seguía al lado de todos. Veía que la injusticia daña más al que la comete que al que la sufre.

Y luego de predicar la palabra de Dios, se dedicaba - y lo sigue haciendo - a formar el corazón de
los demás. Un hombre vale lo que vale su corazón.
Sabe que la Iglesia tiene el poder que le viene dado por su fidelidad al evangelio. Por su fidelidad a la verdad. Sabe que el evangelio ilumina la realidad.
Y siempre con la esperanza, luchando en el presente por construir el futuro.
Ese joven se hizo sacerdote en Cuba. Es José Conrado Rodríguez Alegre.
En www.desdecuba.org puedes acceder a la entrevista que, Dagoberto Valdés y Reinaldo Escobar, ejerciendo periodismo ciudadano, le hicieron a ese joven... Promotor de humanidad. Lo más grave que le pueden hacer a los pueblos, es que sus gobiernos les quiten sus espacios de actuación. Los asfixian...y Cuba vive frágil.

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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo