viernes, 2 de febrero de 2007

La Palabra. Fe y razón

Pongo Fe de primero; con minúscula y de segunda, la razón.
Santo Tomás de Aquino ofrece un modelo válido de armonía entre razón y fe, que son dimensiones del espíritu humano, que se realizan plenamente cuando se encuentran y dialogan.
Santo Tomás sostenía que la razón humana respira, se mueve en un horizonte amplio, abierto, en el que puede experimentar lo mejor de sí misma. Sin embargo, cuando el hombre se limita a pensar sólo en objetos materiales y experimentables, se cierra a los grandes interrogantes de la vida, sobre si mismo y sobre Dios, se empobrece.
El considerar verdadero solo lo que se puede experimentar constituye un límite para la razón humana y produce una terrible esquizofrenia, evidente para todos, por lo que conviven racionalismo y materialismo, hipertecnología e instintos desenfrenados.
Es urgente, por tanto, redescubrir de una manera nueva la racionalidad humana abierta a la luz del logos divino y a su perfecta revelación que es Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre.
Cuando la fe cristiana es auténtica no mortifica la libertad ni la razón humana; entonces, por que la fe y la razón deben tenerse miedo, si al encontrarse y al dialogar pueden expresarse de la mejor manera?.
Todo lo antes expuesto, proviene de Benedicto XVI, mi admirado y respetado Santo Papa, al plantear una alianza entre fe y razón; y de la Encíclica ¨Fides et ratio¨, de mi otro Papa, Santo, admirado, respetado y siempre recordado, Juan Pablo II.
Fuente: Ecclesia digital. 28 de Enero de 2007

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Juan Manuel Estrada
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