lunes, 10 de agosto de 2009

Servir con alegría

Hoy es día de San Lorenzo. Fue un diácono, es decir, un servidor, porque diaconía es servicio. Lorenzo sirvió, entregando su vida, a los pobres, mancos, enfermos, cojos, ancianos,..., los verdaderos tesoros de la Iglesia.
Servir es un don. Dios ama al que da con alegría lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso. Y Dios, que es poderoso, lo colmará siempre de lo necesario, para que pueda participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente ( 2 Co 9, 6 - 10 ).
Dichoso el hombre honrado, que teme al Señor y ama de corazón sus mandamientos: poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos. Al pobre dan limosna, obran conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria( Sal 111).
El hombre honrado y bueno es como el fruto que muere, producirá mucho fruto. No se ama a si mismo, se aborrece a si mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna. Sirve a Jesucristo. Lo sigue. Es honrado por Dios ( Jn 12, 24 -26).

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Juan Manuel Estrada
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