sábado, 8 de agosto de 2009

No desfallecer en el camino

Quien coma este pan vivirá para siempre.
La vida es difícil y presenta momentos de preocupaciones, angustias, temores y miedos. Se siente desfallecer.
En esos momentos, Dios que es sorpresa y es amor, nos da el pan y el agua para continuar con ánimo y entusiasmo.
Al profeta Elías le ocurrió en el desierto. Tenía miedo y se desesperó. El huía de las persecuciones de los poderosos, de sus perversiones, idolatrías y corrupciones. Dijo: ¨Basta ya Señor. Quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres¨. Dios en dos momentos, por medio de un ángel, en sus sueños, le dice: ¨Levántate y come porque aún te queda un largo camino¨.
Elías se levantó, comió y bebió. Y con la fuerza del alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.
La Liturgia de la Palabra ve en este relato un anuncio del pan de la Eucaristía, vida y fuerza de lo alto( 1Re 19, 4-8).
En estos momentos, el refugio es Dios. Dichoso el hombre que se refugia en Él ( Sal 33).
En la Carta de Pablo a los Efesios, se nos propone una conducta cristiana.
¨Destierren de ustedes la aspereza, la ira, la indignación, los insultos, la maledicencia y toda clase de maldad. Sean buenos y comprensivos, y perdonénse unos a otros, como Dios los perdonó, por medio de Cristo. Vivamos en el amor a Cristo ( Ef 4, 30- 5, 2).
Imitemos a Cristo.
Nosotros alimentémonos del que es Palabra y Pan de vida, hagamos de nuestra vida una ¨eucaristía¨( Ev 6, 41-51).

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Juan Manuel Estrada
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