jueves, 20 de agosto de 2009

La precariedad laboral

Recuerdo una consigna que tenía una conocida corporación regional: ¨La mayor riqueza del Zulia son los zulianos¨.
Esa consigna constituía una síntesis filosófica, económica y social de apreciar al hombre como el autor, el centro y el fin de toda actividad económico-social: ¨Es el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar...la persona en su integridad ¨ ( Gaudium et spes no. 63 ).
Estoy desarrollando este tema de dramática vigencia, al crisol del estudio que vengo realizando, como cristiano católico y ciudadano que soy, de la Encíclica Cáritas in veritate que, en lo social, constituye la primera de mi amado y admirado Santo Papa, Benedicto XVI.
Todo gobierno debe velar por la felicidad de sus gobernados. Se gobierna para todos, sin discriminaciones de ningún tipo. Teniendo presente lo que Bolívar decía: ¨La mayor suma de felicidad posible¨. El gobierno que lo logra es buen gobierno.
En momentos de crisis económica y financiera ¨el lujo pulula junto a la miseria, en unos pocos, tanto de gobiernos en paises desarrollados como en los pobres, sean capitalistas o socialistas. Hago exclusión de algunos países donde el Indice de desarrollo humano y el bajo índice de corrupción es ejemplar. Canadá, Noruega, Dinamarca, Irlanda, por sólo señalar algunos.
Quitarle al hombre las posibilidades de luchar por mejores condiciones de vida, irrespetar sus asociaciones, entre ellas, los sindicatos, constituye violación a derechos humanos fundamentales, como el derecho a la vida, que es primario.
Ese irrespeto no tiene justificación alguna. Los gobiernos buenos para ser tales deben garantizar el sistema de previsión y protección. No pueden fallar. La seguridad social tiene que ser garantizada.
Los pueblos están urgidos de justicia social. La lucha de éstos, a través de sus organizaciones, debe ser global como global es el mercado que ha ido en detrimento del ser privilegiando el tener.
¨La invitación de la doctrina social de la Iglesia empezando por la Rerum Novarum es dar vida a asociaciones de trabajadores para defender sus propios derechos, ha de ser respetada, hoy más que ayer, dando ante todo una respuesta pronta y de altas miras a la urgencia de establecer nuevas sinergias en el ámbito internacional y local¨( Benedicto XVI ).

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Juan Manuel Estrada
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