domingo, 19 de octubre de 2008

Después de la Homilía.

Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios ( Mt 22, 15- 21)
El profeta Isaías, nos habla de Ciro, rey que ayudó al pueblo israelita a regresar a su tierra del exilio. Pues bien, Dios, unge a Ciro para que someta ante él a las naciones y desbarate la potencia de los reyes; pero le hace saber que El - Dios - es el Señor y no hay otro. ¨Fuera de mi no hay Dios y advierte a todos lo dicho a Ciro ( Is 45 1, 4-6 )
El es el Dios de Jesús. El hace germinar la justicia. Es Unico. Tiene primacía sobre los ídolos de la sociedad moderna, sobre la santería y las sectas; y la tiene también sobre iconos de la política, arte y moda: los ¨dioses de paja ¨del momento ( Pan Diario de la Palabra.No. 180. Octubre 2008. Pág. 63 )
Debemos como fieles cantar la grandeza del Señor. El gobierna a las naciones con justicia ( Sal 95 ).
Prediquemos la Palabra de Cristo. Oremos. Pidamos a El, la gracia y la paz de Dios, para todos los pueblos.
Esa predicación debemos hacerla, no sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, para que produzca abundantes frutos.
Para Jesús es prioritario dar a Dios lo que es de Dios y luego al César lo que es del César.
Como ciudadanos paguemos los impuestos, pero, seamos vigilantes de que éstos sean justos y se distribuyan para el bien común de la sociedad.
Y como ciudadanos cristianos seamos los mejores: leales, responsables, justos, insobornables, críticos y solidarios.

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Juan Manuel Estrada
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