
Pues bien, los Doce consideraron que habìa que fundar la organizaciòn eclesial. Los apòstoles no querìan dejar la predicaciòn de la Palabra.
Los discìpulos eligieron a siete hombres de buena reputaciòn, llenos de Espìritu Santo y de sabidurìa. Encargaron el servicio eclesial, la administraciòn, y se hicieron sacerdotes, surgiendo posteriormente muchos de ellos.
Podìan de ese modo, los apòstoles, dedicarse a la oraciòn y al servicio de la Palabra.
Esos sacerdotes se convertirìan en piedras vivas, para la edificaciòn del templo espiritual.
Ustedes sacerdotes son estirpe elegida, sacerdocio real, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamò de las tinieblas a sus luz admirable.
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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo