domingo, 20 de abril de 2008

Despuès de la homilìa

Ya resultaba difiçìcil contener las quejas de los judìos griegos. Estos alegaban que no se atendìa bien a sus viudas en el servicio de la caridad de todos los dìas. Los doce convocaron a los discìpulos para resolver el problema que guardaba relaciòn con el incremento de los miembros de la comunidad cristiana, que ya iba màs allà de sus miembros hebreos.
Pues bien, los Doce consideraron que habìa que fundar la organizaciòn eclesial. Los apòstoles no querìan dejar la predicaciòn de la Palabra.
Los discìpulos eligieron a siete hombres de buena reputaciòn, llenos de Espìritu Santo y de sabidurìa. Encargaron el servicio eclesial, la administraciòn, y se hicieron sacerdotes, surgiendo posteriormente muchos de ellos.
Podìan de ese modo, los apòstoles, dedicarse a la oraciòn y al servicio de la Palabra.
Esos sacerdotes se convertirìan en piedras vivas, para la edificaciòn del templo espiritual.
Ustedes sacerdotes son estirpe elegida, sacerdocio real, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamò de las tinieblas a sus luz admirable.

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Juan Manuel Estrada
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