
No comulgo con esa posición aún cuando existan razones, más que justificadas, para oponerse al presidente Chávez y sus ejecutorias comunistas. No es esa la conducta a seguir; más tratándose de un religioso cristiano.
Como católico que soy, como ciudadano que soy, como demócrata, como hombre convencido de la No Violencia, propugno y predico su perdón; abogo por que se le juzgue con una justicia imparcial, independiente y autónoma por sus ejecutorias contrarias a la ley, a la constitución y a la libertad. Porque si bien es cierto, tuvo un orígen democrático, en cuanto a que fue elegido por el voto, su ejercicio es contrario a la democracia. Chávez tiene en su haber muchas y fundadas razones para ser enjuiciado; pero no para ser asesinado.
Ese pastor en vez de ayudar a los venezolanos a salir de esta pesadilla, lo que plantea es algo que de ocurrir, crearía graves consecuencias de llanto, dolor y lágrimas, peor a las que actualmente vive esta patria mancillada. Porque Chávez la ha mancillado con su entrega al castrocomunismo.
Nuevamente planteo al señor presidente Chavez que renuncie. Está a tiempo. Con ello salvaría a los compañeros suyos que rechazan ese camino del ¨mar de la felicidad¨. Salve su movimiento. Le queda aún tiempo.
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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo