
Qué no se ha dicho de Pablo.
El mismo nos dice que era judío, nacido en Tarso de Cilisia, pero que se crió en Jerusalén y allí fue alumno de Gamaliel.
Pablo era un estricto y riguroso observante de la ley de sus padres y estaba lleno de fervor religioso como los creyentes cristianos.
El, por ese rigorismo, persigue a muerte a la religión cristiana, encadenando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres, como lo atestiguaban el sumo sacerdote y todo el consejo de los ancianos, que, incluso, le dieron cartas para los hermanos de Damasco para buscar a los creyentes y traerlos presos a Jerusalén y castigarlos.
Eso lo cuenta el propio Pablo y agrega que, yendo a Damasco, lo envolvió una gran luz venida del cielo, y cae al suelo y oyó una vez que le decía: ¨Saulo, Saulo, ¿ por qué me persigues?
Pablo dice que le respondió: ¨Señor, quién eres tu? Y El le contestó: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tu persigues ( He 22, 3 - 16 ).
Dios libremente lo elige para que se convierta y predique el evangelio y su misión. Y le dice que, por su nombre sufrirá mucho. Persecuciones, cárcel, vejaciones, torturas hasta morir decapitado en Roma.
Y es que Pablo se entrega totalmente a Jesucristo. Ya Pablo no será él, sino la voluntad de Jesucristo.
Y tuvo el mérito de ser el misionero de los paganos. Pablo llevará la Buena Noticia a regiones donde no conocían a Jesucristo.
Imitemos a Pablo y llevemos el Evangelio a todas partes. Prediquemos la Palabra de Jesús, que es la Palabra de Dios.
Una cosa no debe ser olvidada por los cristianos. Que Dios supo por qué eligió a Pablo para ser predicador de su Palabra cuando había sido un verdugo de los cristianos. Y esa decisión debemos acatarla, así simplemente.
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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo