jueves, 3 de julio de 2008

Jají en mis recuerdos

En Mérida , un bello estado de Venezuela , quizá el más lindo, hay un pueblito que se llama Jají.
De él, llevo en mi memoria, varios recuerdos.
Una vez, compré un Cristo, grande de madera, que tuve y mantuve en mi despacho, cuando era Juez. Siento no habermelo llevado cuando decidí renunciar a la administración de justicia agraria. ¿Lo conservará alguién ? ¿ Dónde estará ?
Ojalá, si algún día regreso a Jají , pueda obtener otro. Que contento me pondría.
Otro recuerdo. Una vez, que andábamos mi esposa y mis hijos, mi padre y su esposa, Elvia, y unos primos, entre ellos, Elio, su esposa, Lida, y su hija, Marianela - era semana santa - presenciamos la representación de la Pasión de Jesucristo. Con que devoción lo hacían. Trasmitían religiosidad. Amor a Jesús.
No dejo de recordar, su restaurant, la Plaza, y cuando mis hijos chiquitos, montaban a caballo.
! Que bello pueblito montañes, Jají !
Visité al pueblito, con mi esposa, Lèrida, en agosto de 1999. De su Iglesia Católica, San Miguel, conservo anotadas las siguientes recomendaciones: 1. Olvídate del envoltorio...! Busca la persona !
2. Una oración.
Nada te turbe.
Nada te espante.
Todo se pasa.
Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
Sólo Dios basta.
3. Cortesía.
Trata de ser gentil y agradable en el hablar.
Trata de no discutir; sencillamente de opinar.
Trata de prometer
sólo cuando crees que puedes cumplir.
Y al visitar el Museo de los Pájaros , un extracto de un bello poema, de un conservacionista de los recursos naturales renovables y del ambiente, el Doctor Carlos Febres Pobeda:
¨La Voz del Arbol ¨
Soy amante de la vida,
brindo vida
y me esfuerzo por hacer limpia esa vida
y el hombre me destruye.
Tu eres hombre,
díle al hombre,
que, al matarme, se suicida.
No olvidaré jamás que estuvimos en Jají , el 29 de agosto de 1999... y desde entonces no hemos regresado... Volveré.
Visítalo y no te arrepentirás...

1 comentario:

  1. Hermoso y cierto poema, que deberia el hombre practicar a diario debido a que al asecinar a nuestros arboles no hacemos mas que acesinar a nuestros hijos, nietos y sucesores de este planeta.

    No se preocupe por su cristo pues su lavor termino alli con usted y otro nesecitaba conocerlo y un favor usted le a echo.

    Roberto Moran.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo