domingo, 6 de agosto de 2006

Reaparece Juan diciendo no voy a votar

A Juan lo acabo de ver.
Me asombró diciendome que vive en un barrio en Maracaibo.
Le preguunto
Juan pero tu estabas en Miami, qué pasó?
Tuve que venirme porque estaba pelando bolas, y vivía en una habitación sólo, porque esa fue la condición para que me la rentaran.
Siguió contando.
Hago la salvedad de que Juan se da unas perdidas increíbles. Aparece como fantasma.
Ahora lo veo en Maracaibo.
Me dice: Sabes Rafael que no voy a votar.
Por qué?
Porque en mi barrio no hay agua potable, no hay carretera, usamos letrinas, la inseguridad campea, todos los días matan a una persona, roban, atracan, secuestran...no hay empleo...la comida está cara...un pollo cuesta 12.500 bolívares, las frutas están por las nubes, p.ej., una piña cuesta 7000 bolívares...que molleja.


Viene y me pregunta:
Crees que vale la pena votar?
Le digo que es un deber hacerlo.
NO. Los votos no son respetados. Porque cuando llegan al poder lo que hacen es reirse del pueblo.
A Chávez, a Rosales y a Di Martino los metería en una chirrinchera a las doce del día y a las seis de la tarde.
Esas chirrincheras van repletas de gente pobre apretujada soportando la inclemencia del calor.
De qué vale votar. Se burlan de nosotros.
Y hay que ver cómo viven.
Unos hasta hace poco, nada tenían, y ahora no se sabe si son potentados empresarios o gobernantes.
Todo lo antes expuesto, lo expresaba con rabia, con tristeza, porque Juan quería continuar en Miami pero no pudo continuar. Era ilegal.Trabajaba part time, poco ganaba.
Sabía que sobre su espalda pendía una espada de damócles expresada en su condición de inmigrante ilegal y porque la xenofobia ha reaparecido en la tierra del Tío Sam.
Mira Rafael, no votes. Ninguno merece el voto.
Yo votaría por quien me de trabajo, o me consiga un crédito para montar una empresa.
Juan se nota decepcionado, descontento, y al final, me lanza una piedra:
A lo mejor, si me decido votar, lo haré por Er Conde de Guácharo.
No le hice ningún comentario al respecto.

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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo