
Hay que dialogar con esos valores. No hacerlo sería inmadurez, cuando no debilidad.
El tratado constitucional europeo, dice Benedicto XVI, prevé una relación estructurada y contínua con las comunidades religiosas, reconociendo su identidad y su contribución específica.
Las intervenciones eclesiásticas en el debate público apuntan únicamente a iluminar las conciencias, para que las personas puedan actuar diferente y con responsabilidad, según las exigencias verdaderas de la justicia.
El Santo Papa, que adelanto desde ya, es y va a ser un gran Papa, lo viene demostrando, recordó que el foco principal de las intervenciones de la Iglesia Católica se centraban en ¨la protección y promoción de la dignidad de la persona y atención particular hacia los principios que no son negociables: protección de la vida en todas sus etapas, el reconocimiento y la promoción de la estructura natural de la vida , como una unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, defendiéndola de las tentativas de hacerla jurídicamente iguales a uniones que la perjudican y contribuyen a su desestabilización, obscureciendo su carácter particular y su irremplazable papel social, y la protección del derecho de los padres a educar sus hijos.
¨Estos principios no son verdades de fe, si bien la fe los ilumine y los confirme; están grabados en la conciencia humana y por lo tanto, son comunes a toda la humanidad. La acción de la iglesia es su promoción no es por lo tanto de carácter confesional, se dirige a todas las personas, prescindiendo de cualquier afiliación religiosa.
Hay que vivir de forma auténtica y coherente con estos principios.
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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo