domingo, 1 de junio de 2008

Despuès de la Homilìa. Cumplir los mandamientos de Dios

Deuteronomio es un libro bìblico del Antiguo Testamento. Viene de Dèuteros nòmos - palabra griega - que significa Segunda Ley.
Pues bien, de ese libro, 11, 26-28-32, primera lectura de la Eucaristìa de hoy, extraemos la obligaciòn que, producto de su voluntad, debe cumplir el creyente, cual es, cumplir los mandamientos del Señor.
Acatarlos constituye una bendiciòn ; la maldiciòn, es apartarse del camino que, esos mandamientos prescriben.
La fe es el resultado de la voluntad inspirada por la inteligencia.
Dios es nuestra fortaleza y nuestro refugio.
De acuerdo con la fe, de la manera antes definida, aceptamos en nosotros a Jesucristo.
Aceptarlo, acatar su Palabra, es de hombre prudente.
Que significa prudencia ?
Es una virtud de la razòn, no especulativa, sino pràctica, la cual es un juicio pero ordenado a una acciòn concreta.
Esa acciòn concreta es amar a Dios por encima de todas las cosas . Es amar a su Hijo que nos enviò para la expiaciòn de nuestros pecados.
¨El que escucha estas palabras mìas y las pone en pràctica, se parece a un hombre prudente, que edificò su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa ; pero no se cayò , porque estaba construida sobre roca ¨( Mt 7, 21-27 ). Asì pasa con el hombre que lee, estudia, internaliza y practica la Palabra de Jesucristo, jamàs se cae.

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Juan Manuel Estrada
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