lunes, 23 de junio de 2008

En lo que creo

Propongo que, al frente de los gobiernos, local o municipal, regional y nacional, estèn hombres y mujeres virtuosos. Que conciban la polìtica como la manera màs cristiana de servicio a los demàs. Que sirvan y no sean servidos. Que se esmeren por hacer felices a los pueblos y hagan de esto un apostolado. Por eso he propuesto, en conferencia que dictara recientemente, a Tomàs Moro, como modelo de abogado, gobernante y polìtico que, era, un hombre de autoritas cristiana.
Moro no aceptò nunca el humanismo a la italiana que, fundado en el maquiavelismo, se regìa por la màxima del fin justifica a los medios. Se guiò por el humanismo cristiano.
Gobernar es asunto de hombres y mujeres competentes.
Gobernar es educar al pueblo para que sea capaz de autogobernarse y si tiene gobernantes- porque estos siempre deben existir - èstos sean para servir y no para ser servidos.
Gobernar sobre mendigos es denigrante para un conductor de pueblos. Siempre lo serà.
Por què creo en esto ?
Porque soy del criterio de que los sistemas son creaciòn del hombre y su èxito depende de la virtuosidad de quienes los desarrollen. Si no fuera asì,còmo se justifican casos que lo demuestran.
Los gobernantes deben regirse por leyes sabias y pocas.
El Estado debe ser fuerte. Los Gobiernos tambièn.
El derecho y la justicia deben fluir libremente a todos los nìveles, incluido el internacional. La globalizaciòn no puede constituir una excepciòn. Debe estar bien regulada por el derecho y la justicia.
La economìa debe estar en manos de particulares; pero el Estado no debe desatender asunto tan delicado, porque debe velar, por ejemplo en materia alimentaria, por la comida del pueblo.
El mercado debe ser libre; pero la libertad no debe ser absoluta.
Debe existir un poder judicial independiente que garantice la seguridad jurìdica.
Hay que garantizarle al ciudadano su vida y sus bienes.
Es lo que creo.

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Juan Manuel Estrada
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