domingo, 17 de febrero de 2008

La juventud ayer, hoy y siempre

Cuando nos trasladamos al pasado encontramos en la Historia de Venezuela jòvenes que, en su momento, con sus prèdicas, luchas y ejemplos trascendieron en aras de la libertad patria.
Un grupo, encabezado por los Bolìvar, los Montilla, los Salias, los Ribas, entre otros, se rebelaron contra el decadente imperio español.
Ese grupo sabìa, como toda la sociedad caraqueña, que habìa que liberarse de un gobierno de pasada que, sin lugar a duda alguna, constituìa una rèmora para el ejercicio de las actividades econòmicas y de la libertad.
Josè Felix Ribas, tio polìtico de Simòn Bolìvar, que se hizo famoso como lìder de la Batalla de La Victoria de 1814, que derrotò, con un grupo de jòvenes, dèbiles en cantidad, pero fuertes en convicciones, formò parte de la llamada Sociedad Patriòtica de Agricultura y Economìa de 1810, que abogaba por las libertades econòmicas.
De esa Sociedad, uno de sus artìfices, ideòlogo, fue un catòlico convencido, Juan Germàn Roscio, que, por cierto, no era caraqueño. Es considerado icono del liberalismo venezolano.
Podrìa decirse que, esa Sociedad Patriòtica podrìa ser reeditada en los actuales momentos en Venezuela, principalmente, por los empresarios criollos, pequeños y medianos, que encuentran hoy muchos trabas para el ejercicio de la libertad econòmica; expresadas esas trabas en excesivos y caros impuestos, monopolios, oligopolios, excesivo papel del Estado en la economìa, etc.
Bolìvar, Ribas, entre otros, eran representantes de la oligarquìa colonial criolla y defendìan la independencia en funciòn de sus intereses econòmicos, para exportar libremente los productos de sus actividades agrarias.
Volviendo a la ya mencionada Sociedad Patriòtica, esta habìa decretado la libertad de comercio, suprimiò los derechos de exportaciòn, eliminò el tributo indìgena y la introducciòn de esclavos.
Pienso que entre Roscio y Bolìvar han debido haber diferencias ideològicas, por cuanto, uno era creyente en la libertad econòmica, en la descentralizaciòn y el otro, Bolìvar, era centralista y estatista.
Jalonando la historia, nos encontramos que, despuès de la independencia, fueron los pròceres los que continuaron con privilegios en lo econòmico y el pueblo marginado.
Gòmez concentrò el poder. Era el amo de Venezuela. La dictadura impidiò el progreso del paìs que, entrò, con sumo atraso al siglo XXI.
Nuevamente, surge otro grupo de jòvenes, que conformò la llamada Generaciòn del 28, liderada, entre otros, por Ròmulo Betancourt. La libertad es la bandera.
Ya sabemos los logros que, por la democracia y la libertad, obtuvo esa generaciòn.
Nuevamente, surge una nueva generaciòn: la de 2007.
Deberan luchar contra el estatismo exagerado, contra el centralismo, contra el autoritarismo, por las libertades, principalmente, en economìa, por la separaciòn e independencia de los poderes, por gobierno limitado al cumplimiento estricto del estado de Derecho, contra la inseguridad, contra la exclusiòn social, contra los monopolios, contra los excesivos impuestos, contra el militarismo, contra el narcotràfico y la corrupciòn, y por la supresiòn de la pobreza, y defensa de una verdadera libertad de expresiòn, entre otras cosas...
Esos jòvenes de hoy, que conforman la Generaciòn de 2007, tienen un reto. La lucha por todo lo prealudido. De sus posiciones ante lo antes expuesto, como motivo de luchas, se definiràn sus posiciones, como en sus respectivos momentos ocurriera con Bolìvar y Roscio, Betancourt y Villalba... No me gustarìan jòvenes tìteres de nadie. No serìan jòvenes.

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Juan Manuel Estrada
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