lunes, 4 de diciembre de 2006

Venezuela continúa

Antes del proceso comicial que culminó el 3D con la victoria de Chávez contra Rosales debo formular varias reflexiones.
La primera de todas: Venezuela continúa y todos los venezolanos aportaremos lo mejor para hacerla grande y de beneficios para todos.
La segunda: la actitud del gobierno.
Resulta interesante las palabras del Presidente reelecto, Hugo Chávez Frías.
El sostuvo, en el llamado balcón de la victoria, que respeta a todos los venezolanos, incluso a los que votaron en su contra, que estén dispuestos a construir una democracia nueva.
Decir lo antes expuesto, significa, primero, estar dispuesto a respetar la diferencia, que representa casi un 40% de la población, por lo menos, la electoral, que sumada a un 25 % de abstencionistas, constituye la mitad de los venezolanos. Conlleva, además, una gran responsabilidad, por tanto, Chávez ha de administrar su triunfo con humildad que esperamos la tenga. Ha de luchar por la inclusión y no por la exclusión de los venezolanos.
Construir una democracia nueva significa una nueva manera de hacer política, que sea programática y principista. No es plegarse, a su propuesta de socialismo siglo XXI sin hacerle un planteamiento serio, científico, como contrapartida. Es hacerle oposición responsable, serena y firme; pero no complaciente. Esa que él desearía. Sería de ideas. De planteamientos de soluciones. Respetando pero exigiendo respeto siempre.
El socialismo ha traido pobreza. Cuba es un ejemplo, por no hablar de la extinta URSS, amén otros países que lo han ¨vivido¨. El estatismo exagerado y el populismo, lo mismo que el militarismo, también han producido pobreza, miseria, atraso...
La salida tiene una definición concreta para crear riqueza y eliminar la pobreza. La voy a plantear: estado limitado, reducido a sus funciones propias o naturales, tales como garantizar la seguridad jurídica y de personas, respeto de la libertad, respeto a la propiedad privada, separación de poderes, imperio de la ley o estado de derecho, recaudación de impuestos justos y pocos, construcción de buenas obras públicas y mantenimiento permanente de éstas, privatizaciones populares de empresas que no tienen que estar en manos del estado, autonomías regionales con los estatutos autononómicos pertinentes para crear riquezas y bienestar para todos, respeto a la ciudadanía, verdaderos y comprobados planes para la solución de la pobreza, ética ciudadana, respeto a la familia, entre otras soluciones.
Chávez sabe que su triunfo de 61% lleva plomo en sus alas. Ese plomo lo puso él con su grosero ventajismo desarrollado durante sus 8 años de gobierno, y exacerbado durante este año, principalmente, en estos tres últimos meses de duración de campaña electoral. Sabe que era la única manera de ganar; pero debe saber que, más temprano que tarde, la ilusión se puede desvanecer y desatarse en Venezuela un estado de ingobernabilidad de efectos impredecibles. Sólo la salida que proponemos salvaría a Venezuela de esos efectos.
Otra reflexión.
Rosales debe hacer una autocrítica de su derrota por él rápidamente reconocida.
Debe precisar dónde estuvieron las causas de la misma.
Es cierto, que el grosero ventajismo le saldría como una de esas causas.
Otra, que hayan habido manejos irregulares en las máquinas electorales, pero éstas no podría ya alegarlas.
Otra podría ser- estoy actuando como si fuera Manuel- el no haber permitido la colaboración de muchos sectores y personas en mi campaña para permitirselo a fracasados de la política, a comunicadores sociales que han hecho grandes negocios de rating de radio y televisión, a mi entorno, que parece han hecho de sus intereses personales y económicos su motivo de lucha y no por los intereses de Venezuela. Que la ética, necesaria para el ejercicio de la política, que hicieron grandes a hombres como Rómulo Betancourt, Rómulo Gallegos, Andrés Eloy Blanco, Juan Pablo Pérez Alfonzo, entre otros, no pareciera ser la característica fundamental de mi campaña.
Otra - sigo meditando en la autocrítica- que tengo que seguir reflexionando profundamente, sí en verdad fui oposicionista permanente contra Chávez y su régimen. Si lo fui desde un principio o en algunos momentos si, en otros, no. Si lo fui en este último momento.
Y llegando a lo más profundo, obviando las anteriores autocríticas, tuve un programa que ofrecer al electorado? Si no fui más populista, estatista, socialista, que Chávez ?
Manuel Rosales debería asumir ese programa que como La salida he propuesto. Así estaría en condiciones de estar a tono con un nuevo tiempo, Una Nueva Oposición en Venezuela, pluralista, democrática, programática, principista, ética y opuesta al socialismo del siglo XXI o al autoritarismo militar populista; de lo contrario, quedaría incluido en la vieja oposición que la mayoría rechaza. El tiene la palabra.

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Juan Manuel Estrada
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