lunes, 8 de febrero de 2010

El ejemplo de Costa Rica

Hace tiempo escribí, en un diario de Maracaibo, un artículo dedicado a Costa Rica, un pequeño gran país centroamericano. Lo hice porque había estado en la tierra de ese gran líder que fuera José Pepe Figueres, en un curso a nivel de post grado de Derecho Agrario en la Universidad de Costa Rica en San José, su capital, y pude apreciar muchas cosas positivas en él.
En ese bello país pude observar su democracia, su libertad y como los ministros, ex presidentes e incluso presidente en ejercicio, andaban a pie por la ciudad y codeándose con el pueblo. Constaté la igualdad entre los costarricenses.
Tengo amigos allí, entre ellos, el Maestro Agrarista, Ricardo Zeledón Zeledón, magistrado de la Corte Suprema, a quienes llevo en mi corazón y con quienes comparto mi fe cristiana católica.
En 1948, en Costa Rica, se produjo una decisión, que, para muchos, entendidos o no, se adelantó trescientos años en el tiempo: Eliminó el ejército.
La eliminación de gastos militares repercutió en más y mejor educación; más inversiones en salud para el pueblo; más inversiones en agricultura; y por supuesto, ambiente propicio institucional para las inversiones en agroindustria, comercio, y distintas actividades económicas y científicas.
Pude verificar, tres veces que he estado en Costa Rica, su respeto por el Estado de Derecho, su puntualidad… Pongo dos ejemplos, cuando el magistrado presidente de la Corte – si mal no recuerdo el jurista Cervantes – aceptó recibirnos un día en la Sede del Máximo Tribunal a las dos de la tarde, nosotros llegamos un minuto antes y exactamente a la hora – 2pm – nos dio la bienvenida. El presupuesto de esa institución judicial era de un 6 por ciento del general de la República y por ello todas sus sedes, en el más apartado cantón, eran dignas, acordes con el sagrado deber de impartir justicia pronta y eficaz.
El otro ejemplo, habíamos recibido una invitación que no atendimos, y como nos sancionaron por nuestra falta; éramos dos venezolanos y un colombiano.
Aprendí la lección de la puntualidad como sinónimo de desarrollo social y económico.
Costa Rica es ejemplo de democracia, de libertad y de estado de Derecho. Es ejemplo de ambientalismo, hoy cargo puesta una franela, hecha allá, que dice “yo protejo mi bosque y tú”, la conservo desde la última vez que estuve allá, por ahora.
Hace unos años atrás critiqué a Costa Rica, porque, su constitución, fue reformada para inocular en su texto la reelección presidencial, que era prohibida en esa Nación. Sigo manteniendo mi posición, no obstante, haber sido reelecto ese presidente de postín, Oscar Arias.
Arias, premio Nobel de la Paz, ganó unas elecciones muy reñidas. Y, como se impone la sabiduría para el arte difícil de gobernar, que, ahora, el Partido de la Liberación Nacional, socialdemócrata, de raíces cristianas, lleva a la presidencia a Laura Chinchilla Miranda, la primera mujer en ser electa presidente de Costa Rica. El resultado ha sido abrumador.
Laura Chinchilla Miranda es casada, politóloga, y fue ministra y vicepresidenta en la administración que fenece, cargo al que renunciara para dedicarse a la campaña política en pos de la presidencia de su país.
Chinchilla es católica. Llamó al diálogo a los candidatos que no resultaron favorecidos y va a continuar la política aperturista de libre comercio seguida por el sabio presidente, Oscar Arias.Sin duda que Costa Rica ofrece al mundo muchos ejemplos.

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Juan Manuel Estrada
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