lunes, 2 de julio de 2012

La venezolanidad en el tiempo


Yo soy VENEZOLANO, nacido en Maracaibo, estado Zulia y digo ¡Que molleja! ¡Vergaciooon!  Rafael Inciarte Bracho. @eeetiempo
Nosotros hubiéramos sido graciteños de haber persistido el nombre Tierra de Gracia que, fervorosos creyentes católicos, encabezados por Colón, le dieron a estas hermosas y bellas tierras, no más al verlas.
Poco duró ese gentilicio y menos aún, el nombre Paria.
A Américo Vespucio le toca el honor y la gloria de haberlas bautizado con el nombre de Venezuela: pequeña Venecia, ésta, gran ciudad del Adriático. Por cierto, que ello ocurrió cuando divisó las precarias veinte casas construidas sobre las aguas del golfo de Coquivacoa.
Uslar Pietri afirmó que ese nombre brotó por azar, sin escribano ni acta, en un olvidado rincón del Lago de Maracaibo, que es eterno. Que se olviden los que, supuestamente, tuvieren pensando en cambiarlo por Cubazuela.
Si algo debemos buscar en el tiempo, desde que nace Venezuela, son los aspectos positivos de la venezolanidad. Con palabras de Augusto Mijares, lo afirmativo venezolano, conjugando las pequeñas acciones, las más sencillas y humildes obras, que son hazañas heroicas de nuestro pueblo,  con las grandes gestas, es decir, combinando lo peculiar con lo universal, para definir nuestra identidad.
Hablando de buscarlas en el tiempo, las destaco en el presente. Como el venezolano, que somos todos, sin distingos de ningún tipo, sale a trabajar, a luchar, a bregar, en condiciones hostiles, en medio de malos servicios de transporte, con inseguridad e inflación incontenible. Son millones los seres que lo hacen. Yo elevo a la máxima dignidad lo positivo venezolano y no me detengo en sus reales o presuntos defectos, corregibles con buena y excelente educación para todos. Creo en el venezolano. Tengo esperanza en su afán por hacer de Venezuela un mejor país, donde cabemos todos.
Tenemos virtudes que prevalecen: Honradez, abnegación, decoro ciudadano, buen humor, y sincero deseo de trabajar por la patria.  Contamos con millones de personas que luchan por la inclusión y no la exclusión.
Veamos a Venezuela a través de sus virtudes. Veamos al venezolano como un ser inteligente, amistoso, hospitalario, amable, jocoso, que deja las cosas para última hora y las hace, y confiemos plenamente en su fuerza. Es esperanza de libertad y civilidad.

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Juan Manuel Estrada
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