domingo, 19 de junio de 2011

La más eficaz comunicación

“¿Y quién podrá hacerles daño, si se esfuerzan en hacer el bien?”

Que importante es el silencio para la contemplación y la oración. Supone, ese silencio, el estar en soledad.

La soledad es necesaria, en algunos momentos en el día, para que nadie obstaculice el silencio, para que como creyentes católicos, podamos conversar libremente con Dios, porque, eso es, precisamente, la oración: conversación con el Padre que esta en el cielo.

Al estar en silencio, podemos contemplarnos por dentro para que confiemos al Señor lo que somos. Es importante la confesión o reconciliación con Dios y ha de hacerse por lo menos una vez al año.

Esa soledad, ese silencio, esa contemplación, nos debe mover a tener espacios a diario para orar. Lo mismo que para rezar, hacer la liturgia de las horas, leer la palabra diaria y hacer el rosario.

El silencio es el ambiente que priva en la Iglesia para nuestro encuentro con Dios, principalmente, en la eucaristía.

No son pocos, incluidos los creyentes, los que han obviado el silencio. Incluso, hay quienes huyen de el, que es como evadir sus propias realidades. Prefieren refugiarse en el ruido y la velocidad, o en la violencia de la vida moderna o actual.

Hay quienes se refugian en los distintos medios. Entiéndase Blackberrys, celulares, Iphones, computadoras, Ipads, etc., sin olvidar la TV...

Logran buenas relaciones virtuales. Nadie puede negarlo; ¿pero todas las veces?

No pocas veces se aíslan, llegando a perder o en el mejor de los casos, a debilitar el contacto humano directo, el mas importante de los contactos.

Benedicto XVI, nuestro Santo Papa, siempre atento a la realidad, considera que internet es un fenómeno de amplia y vasta transformación cultural, pero eso si, que sirva como un nuevo modo de aprender y pensar, que permita conocimientos y grandes y nuevas relaciones, construcción de lazos de comunión. No para olvidar o no saber quien es el prójimo, que a eso se expone quien se aísla con el uso adictivo de esos medios.

Con el ruido, la velocidad y esa adicción pierden el ser personas autenticas y reflexivas. Créanlo. El tiempo que se dedique al silencio para la contemplación interior profunda, es aconsejable para una vida espiritual sana, produciéndose así la mas efectiva y eficaz comunicación, la mas hermosa, la que nos hace ser personas autenticas y reflexivas.

Yo pienso que quienes así proceden pueden hacer un mejor uso de los medios prealudidos. Que, demás esta decir, constituyen maravillas de la ciencia y la tecnología. Si predican lo hacen revestidos de responsabilidad, integridad y honestidad para llevar el evangelio de Cristo a todos los confines del planeta. Para anunciar que Jesucristo es Dios hecho hombre, el Salvador del hombre y de la historia. Para no actuar, según nuestro sumo pontífice - que hace uso de esos medios e invita a hacerlo - “en base a la popularidad o la cantidad, sino en base al valor de la verdad. Que sea alimento y no atracción de un momento”.

El evangelio “no puede ser objeto de disfrute artificial, sino de un don que pide una respuesta libre”.

Invito a leer y meditar, en silencio y en soledad, Verdad, Anuncio y Autenticidad de vida en la era digital, de Benedicto XVI, que puedes ubicar en pan diario de la palabra, 212, junio - 2011, paginas 24 y s.s.

Los jóvenes están siendo invitados por el Santo Papa, para una jornada mundial de la juventud en Madrid, donde, con toda seguridad, les invitará - como reiteración - a hacer buen uso de su presencia en el mundo digital.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por comentar.
Juan Manuel Estrada
Webmaster
Escritos en el Tiempo