sábado, 1 de diciembre de 2012

Fermín Toro se dirige al dictador

Fermín Toro fue un gran tribuno y político, escritor de postín y civilista a carta cabal.
En tiempos de la dictadura de Páez le escribió una extraordinaria carta al caudillo llanero con el fin de alentarle sobre los males que afligían a la Venezuela de aquellos tiempos, muchos de ellos causados por el gobierno dictatorial.
¿ Qué le dice?
¨La dictadura ... se considera como un gobierno transitorio, enérgico y expedito que, conociendo los intereses, necesidades y peligros de la sociedad, acude, sin embarazos y por el camino más corto, a remediar sus males y a conducirla a un puerto de salvación. El mortal afortunado que de en medio de las borrascas salva así a su patria amenazada es un verdadero libertador; su fama es imperecedera, su nombre es santo, y la aureola que brilla en su frente es el fuego de la divinidad...¨ Pero, si la dictadura no logra ese fin, siendo los esfuerzos vanos, entonces la dictadura ¨se presenta bajo un aspecto odioso. Entonces es el poder absoluto, arbitrario y tenebroso que todo lo demuele y nada crea; que ahoga la voz de la libertad e impone silencio hasta a las más justas quejas; que envilece con el terror y deprava con el ejemplo; que aleja del poder público los hombres independientes de carácter firme y de ánimo generoso, y sólo atrae al que se humilla, al que vive de la adulación y al que espera medrar con las calamidades públicas; es, por último, el poder que, rompiendo el dique de las instituciones patrias y avasallando todas las resistencias morales, se ensancha y se transmite hasta las últimas ramificaciones de la administración pública, atacando con toda su arbitrariedad y violencia todo lo que hay de sagrado en la sociedad, la propiedad, la vida, la libertad y el honor¨.
Toro le dice a Páez- el fundador de Venezuela - que este cuadro que le ha pintado es odioso, pero que aún dista de la más odiosa realidad, y le añade que ambos tienen una penosa tarea: ¨Yo, el de decir duras verdades, y usted, el sufrir, oyéndolas; pero agotemos la amargura de este cáliz como hombres de corazón y de verdad¨
Más adelante le dice: ¨Cree usted que puede hoy gobernarse un pueblo, valeroso e inteligente, ahogando estrechamente su libertad y aniquilando su representación política?¨
Y sigue: ¨¿ Cree usted, general, que puede violarse abierta y frecuentemente el sagrado derecho de la seguridad individual sin escozor de la conciencia? Poner manos violentas en hombres pacíficos, en sus casas, en el seno de sus familias y sepultarlos en las prisiones, por meses y meses, sin forma de juicio, sin apariencia de causa, sin oir siquiera sus quejas, haciéndose alarde de la violencia inferida al ciudadano y del ultraje hecho a la ley¨.
Es un extracto de una carta que invita a la meditación y a la acción.
Tomada del libro de Francisco Salazar Martínez, titulado Venezuela historias civiles e inciviles, páginas 102 a 105. Edit. Librería Piñango. Caracas. 1973

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Juan Manuel Estrada
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