sábado, 10 de septiembre de 2011

La beatificación del Padre Julio Chevalier

“Cuando uno ama y se siente amado, todo se hace nuevo” Padre Julio Chevalier.
El 2 de septiembre del presente año, la Sagrada Congregación para la Causa de los Santos, dio el “Nihil Obstat” para la Beatificación y Canonización del “Siervo de Dios” Padre Julio Chevalier.
Nació en Turena (Francia), el 15 de marzo de 1824 y murió el 21 de octubre de 1907. El Padre Chevalier tuvo una infancia muy pobre. Le tocó vivir momentos de revolución y de guerras napoleónicas. La miseria en el campo era muy grande. La enseñanza escasa y la fe débil. Sus padres fueron Juan Carlos Chevalier y Luisa Orly, personas muy humildes.
Debido a la precariedad económica, la familia se trasladó a Vatan, cerca de Issoudun, consiguiendo, su padre, un trabajo de guardabosque en una finca.
Al joven Julio Chevalier le resultaba difícil poder estudiar e incluso para hacerlo realizaba trabajos de aprendiz de zapatería. Ingresó al seminario porque el propietario de la finca le garantizó su ingreso.
Desde niño se sintió atraído por servirle a Dios. Influyó en él, su amor a la Virgen María, a la que siempre honró.
Siendo niño lloraba mucho y esto produjo roces del padre con su madre, quien desesperada le llevó al pie de la Virgen, dejando de llorar, pero quedando, desde entonces, bajo la protección de la Madre de Cristo.
El ingreso al seminario fue a la edad de 17 años. Un poco tardío, si se quiere.
Por cierto, estando en el seminario salió de excursión, con unos compañeros de estudios, por una montaña, donde había un precipicio de 40 metros de profundidad. Todos rodaron. Unos se arreguindaron de unos arbustos, otros de unas piedras y Chevalier rodó todos esos metros. Lo consideraron muerto. Y cuando lo velaban, despertó, produciendo en los presentes tremendo susto. Indudablemente que Dios lo quería para que le sirviera.
El es ordenado sacerdote en un ambiente de fe casi desaparecida y de “sacerdotes pequeños”, muy pobres pero abnegados, como el Cura de Ars. Ellos luchaban por levantar la fe en Cristo pero no lo lograban, quizás por el método que utilizaban para evangelizar, un grito: “Conviértanse si no quieren experimentar la cólera de Dios”. El nuevo sacerdote Chevalier cambia el método y le dice a su pueblo, abatido social y religiosamente, “Dios les ama”.
Un profesor en el seminario da un curso sobre el Sagrado Corazón, quedando impactado. “He aquí el medio… el Sagrado Corazón”, con el que va a levantar la religiosidad de su pueblo.
Hay que destacar que entre los males que incidían en contra del amor a Cristo estaba el Jansenismo que Pío IX combate.
¿En qué consistía el Jansenismo?
En la práctica de los sacramentos en general, y de la Penitencia y la Eucaristía en particular, con una visión contraria al espíritu de la Iglesia después del Concilio de Trento. Era frecuente que en los territorios de influencia jansenista, los fieles católicos recibieran raramente la comunión. Y la superación del Jansenismo, es la extensión a toda la Iglesia de la devoción del Sagrado Corazón de Jesús.
En ese contexto religioso propiciado por el Papa Pío IX, funda el Padre Chevalier la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, precisamente, el 8 de diciembre de 1854, día de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción.
Para el Padre Chevalier sin amor no hay vida. Del Corazón de Jesús va a surgir un mundo nuevo, porque cuando uno ama y se siente amado, todo se hace nuevo, se ve todo bajo una nueva luz y se encuentran caminos nuevos.
En Venezuela esa Congregación ha realizado y realiza una obra misionera expresada en la construcción de numerosas Iglesias y en la evangelización de barrios donde muchos no se atreven a entrar.
La Beatificación y Canonización del Padre Julio Chevalier seguirá su curso, y el Nihil Obstat ha llenado de alegría a quienes le siguen en distintas partes del mundo, donde la Congregación MSC tiene presencia y mucho más allá. En la Parroquia de la Urb. Las Lomas Iglesia Santísimo Sacramento, construida por la acción de vecinos y de la Congregación, el Grupo Misionero Padre Chevalier experimentó y experimenta esa alegría, esperando su pronta Beatificación.

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Juan Manuel Estrada
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