martes, 2 de agosto de 2011

San Pedro Crisólogo y su discurso de oro

“... no se llega a la denominación de hijo de Dios si no es a través de la práctica de la paz” San Pedro Crisólogo.

Yo disfruto mucho leyendo las mini - muy mini - biografías de los Santos y doctores que publica Pan Diario de la Palabra.

Recién lo hacía y me interesó ampliar un poquito la vida del santo, cuyo nombre titula y encabeza estas notas.

Crisólogo significa “palabra de oro”.

A San Pedro Crisólogo lo formó Cornelio, Obispo de Imola, donde, por cierto, nació, el santo de mi interés.

En sus enseñanzas el Obispo le decía: el dominio de las pasiones y de si mismo, es grandeza. El único medio de alcanzar el Espíritu de Cristo.

El, como buen alumno que era, la llevó a su vida espiritual. Y al ser nombrado Obispo de Ravena, la puso en práctica al predicar.

Quizá sin proponérselo legó a la posteridad que los sermones han de ser cortos, concisos y prácticos, capaces de sintetizar las verdades fundamentales de la fe. San Pedro Crisólogo temía fatigar al oyente, que es lo que ocurre con artículos y discursos extensos, y más cuando nada tienen de interés que aportar.

En una de sus homilías dijo: “el avaro es esclavo del dinero”, mientras que para el misericordioso el dinero es “siervo”.

Recuerdo que San Agustín decía que las muchas palabras oscurecen las ideas.

Como enseña la historia. Ella se mueve. Nos hace recordar a Heraclito.

Nada es eterno. Todo cambia, era la filosofía de Heraclito.

Cómo agradece uno un discurso denso, breve, conciso y práctico que sea pronunciado en diez minutos, y bien redactado. Es cosa de responsabilidad.

Por esas razones, el discurso del Santo y Doctor de la Iglesia es de oro.

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Juan Manuel Estrada
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