martes, 23 de agosto de 2011

Los jóvenes: Apóstoles del siglo XXI

“Que ni nada ni nadie les quite la paz; no se avergüencen del Señor”. Benedicto XVI.
El Santo Papa no sólo se dirigió a los jóvenes en la reciente Jornada Mundial de la Juventud.
Un Mensaje le envió a la humanidad cuando les hablaba a los jóvenes en Madrid: Ante una especie de “eclipse de Dios”, surge la necesidad de fidelidad radical al Evangelio.
Preciso y oportuno es pronunciarse ante el rechazo del cristianismo y de la fe recibida, que es oponerse a quienes niegan al Dios vivo, a Jesucristo, que se caracterizan por ser relativistas y mediocres.
El Sumo Pontífice, invitó a los jóvenes a ser apóstoles del siglo XXI en estos tiempos de urgente Nueva Evangelización. A que lleven, con amor, alegría, ardor y entusiasmo, al mundo, el conocimiento de Cristo. Les dio las llaves para abrir y cerrar. Abrir un nuevo modo de vida y cerrar un viejo modo de vivir. ¿Solo a los jóvenes? Sin duda: No.
Recordó que la Virgen María es la Estrella de la Nueva Evangelización. Ella que en todo procedió de conformidad con la Voluntad de Dios. Ella que es nuestra Madre que debemos amar siempre.
Hay que permanecer en el amor de Cristo, arraigados en la fe que es una relación íntima con Cristo. El nos ama.
Jóvenes, que ninguna adversidad les paralice. No tengan miedo al mundo, ni al futuro ni a su debilidad. ¿Es un mandato solo para jóvenes?
Es mensaje con destino, parafraseando el título de una obra de Mario Briceño Iragorry. Es para cristianos, para hombres de buena voluntad, para gobernantes y empresarios…
Hablo de gobernantes y empresarios, por la inmensa responsabilidad que tienen de crear millones de empleos dignos para jóvenes y no jóvenes, que no estén limitados a un sueldo mínimo y una cesta ticket. No señores. Es levantar una buena seguridad social, integral, expresada en salud, en respeto a la dignidad de las personas y de la fraternidad real. Es que hayan buenos servicios, expresados en garantizar la propiedad para todos, la vida, que es sagrada, que no haya inflación, que la electricidad sea óptima, que las carreteras honren la condición de países petroleros, que haya agua potable salubre, que los hospitales sean de excelencia,…
Jóvenes, no sean conformistas. Asuman retos. Luchen por una vida auténtica de altos ideales, obviamente opuestos, a la superficialidad, a la mediocridad, al relativismo, a la droga, a la corrupción y a la banalidad sexual.
Sin Dios vivo, sin Cristo, esos ideales jamás serán alcanzados. Fíense en Cristo porque él los exaltará. No se conformen con menos que la Verdad y el Amor, no se conformen con menos que Cristo.
Para todos: Que Dios nos ayude a descubrir la vocación en la sociedad y en la Iglesia. A seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga. Es tiempo de definiciones. Es tiempo de silencio y de oración permanente. Es tiempo de estudio constante de las Sagradas Escrituras. Es tiempo de preparación y es tiempo de acción. Es tiempo de Dios vivo que salva. Es tiempo de Cristo. Es tiempo de retos. Es tiempo de urgente y Nueva Evangelización.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo