domingo, 1 de agosto de 2010

Globalización para la justicia y la paz

“… la globalización debe regirse, como toda actividad, por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios” (Benedicto XVI).
Aparecida – Ap en lo sucesivo – no está remota. La Asamblea Ordinaria, la número XXXI, se celebró en Brasil entre los días 13 al 31 de mayo de 2007. Para quienes lo ignoren, Aparecida es la Virgen patrona de ese gran país.
Esa Conferencia del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe, produjo un documento que, todo católico debería leer, meditar e internalizar en su conciencia. Su contenido es de actualidad y me sirve de base para estas notas.
La realidad de nuestros países latinoamericanos y caribeños parece agravarse. Dirán algunas voces que, ha habido mejoras en algunos, es probable pero…
Describo sus elementos, para que, el lector, juzgue.
1.- Marginamiento de comunidades indígenas y afroamericanas. Veamos a México, a Bolivia, al Perú, Haití, República Dominicana…, como vienen alzando sus voces de protestas y de resistencia ante la discriminación de todo tipo. 2.- Jóvenes, que recibiendo una educación de baja calidad, no pueden constituir hogares. 3.- Desempleo, migrantes – México lleva la batuta – desplazados, campesinos sin tierra (Brasil tiene mucho que decir al respecto), que cada día robustecen ¿? La economía informal de nuestros pueblos sufridos. 4.- Enfermedades, que en algunas regiones habían sido erradicadas, como la tuberculosis, el mal de chagas, han reaparecido, y juntas con otras, muy graves, como el Sida, estructuran el triste elenco sanitario de esta parte del planeta. 5.- Hambre, a pesar de esfuerzos para disminuirla, con campañas que, no en pocos casos, no pasan de ser demagógicas y fuente de corrupción (los alimentos podridos pudieran ser “ejemplos” de ello). 6.- Ancianos rechazados por la sociedad y sus familias, excluidos del aparato productivo. 7.- Secuestros, atracos, robos de vehículos, asesinatos, narcotráfico (la realidad mexicana y la de Sao Paulo es dantesca), prostitución, incluso, infantil… Son algunos de esos elementos de una realidad que debería mover al mundo a buscarle soluciones urgentes.
¿Cuál es la causa?
Sin dejar de hacer una justa valoración de la globalización, sin dejar de reconocer la existencia de otras causas – entre ellas la corrupción de gobiernos y sectores privados - la globalización es la principal de ellas. Porque, lamentablemente, la dimensión relevante de la globalización es de naturaleza económica y comporta el riesgo - ¿riesgo? – de los grandes monopolios y de convertir al lucro en valor supremo (Ap, No. 60).
Benedicto XVI ha planteado una solución: promover una globalización diferente, que esté marcada por la justicia, por la solidaridad y por el respeto a los derechos humanos, haciendo de América Latina y El Caribe el Continente del amor (Ap, No. 64).
La globalización sin rostro humano ha generado concentración de poder y de riquezas en pocas manos, y en éstas, concentración de información. Y han tomado los recursos humanos más calificados contribuyendo al empobrecimiento mayor de esta región de la tierra (Ap, No. 62). Ha generado “exclusión social”, y no sólo “explotados” sino “sobrantes” y “desechables” (Ap, No. 65).
Los monopolios han debilitado y quebrado miles de empresas pequeñas y medianas, con sus terribles consecuencias sociales. La movilidad humana es rechazada con leyes anti inmigrantes y políticas del mismo tenor, de países que se hicieron a base de inmigración y que no hace mucho tiempo emigraban a granel. Doloroso es ver partir para siempre a hijos, familiares, amigos y a todos los que se van. Nadie, salvo escasísimas excepciones, emigra porque quiere.
Nota: Ap es sigla de Aparecida pero también de Apocalipsis.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo