sábado, 6 de julio de 2013

Primer contacto con Lumen Fidei

“No perdamos la esperanza”
Con fecha 29 de junio de 2013, día de los Apóstoles Pedro y Pablo, ha sido publicada la primera encíclica de Francisco, en el primer año de su pontificado.
Lumen Fidei, que es su nombre, que es luz de la fe, fue presentada, a casa llena, en El Vaticano, el 5 de julio reciente.
Pienso, que es continuidad de la carta Porta Fidei, que a motu propio, publicara Benedicto XVI, donde se declaró Año de la Fe, el espacio de tiempo comprendido entre octubre de 2012 y noviembre de 2013.
Ya en su presentación, se nos dijo, que tiene “mucho de Benedicto XVI y todo de papa Francisco” (Monseñor Marc Quellet).
En la encíclica se define qué es la Fe: “es lámpara que guía nuestros pasos en la noche  y la que nos basta para el camino”, que no nos separa o aparta de la realidad, “pero nos permite entender todo el significado más profundo, de descubrir cuando Dios nos ama y de este modo los oriente hacia sí mismo” (Mons Müller).
Lumen Fidei tiene la “fortuna” de haber sido escrita de la mano de dos pontífices, con el mensaje de Francisco y el magisterio de Benedicto XVI, en ambiente de unidad de fe.
La encíclica nos invita a los cristianos a salir del “yo” y el decidirnos por el “nosotros” de la Santísima Trinidad, conscientes como fieles de ser “miembros de una gran comunión”.
Francisco quiere proponer y lo indica así, el camino que ha de seguir la Iglesia para recuperar su misión en el mundo de hoy (Mons. Fisichella).
Tener fe en Dios es amor. A Él y al prójimo como a sí mismo.
Ya en Porta Fidei – la Puerta de la Fe – se recomendaba para la Nueva Evangelización o transmisión de la fe cristiana, como instrumentos válidos el Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica. Francisco ha recordado que el concilio fue “un concilio sobre la fe”.
La estructura de Lumen Fidei es la siguiente: Una introducción y cuatro capítulos.
En la introducción se hace referencia a la luz de la fe (1) ¿Luz ilusoria? (2-3). Una luz por descubrir.
El cap. I: Hemos creído en el amor. El cap II: si no creéis, no comprenderéis. El cap. III: Pablo dice: transmito lo que he recibido. Cap. IV: Dios prepara una ciudad para ellos, los que creen.
Bienaventurada la que ha creído (Lc 1, 45); bienaventurado el que ha creído.
No perdamos nunca la esperanza que nos viene de la fe en Jesucristo. Tengamos fe.

martes, 2 de julio de 2013

La actualidad de Gaudium et spes

Gaudium et Spes – gozos y esperanzas – es una de las constituciones que, el Concilio Vaticano II, aprobó.
En efecto, el día 7 de diciembre de 1965, el Papa Pablo VI, solemnemente, la promulgó. Le estampó el ejecútese.
Trata esta constitución pastoral, de la relación de la Iglesia con el mundo actual, siendo manifestación del aggiornamento pretendido por Juan XXIII.
Se hace necesario decir qué significa aggiornamento. Palabra en italiano que significa puesta al día. Poner la Iglesia al día fue la intención del Papa Juan XXIII.
Nadie debería poner en duda la vigencia de esta constitución.
Por vigencia se entiende lo que está en uso y tiene validez en un momento determinado. Es sinónimo de actualidad, valor y vigor.
El mundo de hoy, podría afirmarse que planetariamente (No creo que sea solo en el mundo occidental) está sumido en falta de ética, que se refleja en todas las actividades humanas. En la política y en la economía es donde más se palpa.
En la vida económico-social debe respetarse la dignidad de la persona humana, porque el hombre es autor, centro y fin de esa vida. ¿Se respeta?
Muchedumbres carecen de lo estrictamente necesario para vivir ¿Puede negarse?, “el lujo pulula junto a la miseria”.
La paz mundial difícilmente puede alcanzarse con una realidad de gravísimos desequilibrios económicos y sociales. Es la causa preponderante de los conflictos que sacuden al planeta. Aquí en nuestras narices veamos lo que sucede. Se habla, incluso, de la primavera latinoamericana a raíz de lo que sucede en Brasil.
Yo no creo en una economía donde no se satisfagan las necesidades materiales del hombre, porque la finalidad debe ser, servir a la persona humana de manera integral.
Nada más injusto que la inseguridad que produce la estrechez económica.  Nada más contrario a la equidad que el individuo no pueda ganar el pan para su sustento y el de su familia.
Al católico le es un deber político fijar posición, denunciar que es un pecado grave impedirle al hombre  tener un trabajo digno, de salario justo, que le permita lograr su dignidad y la de su familia.

La Iglesia tiene que estar acompañando al hombre en sus necesidades espirituales y materiales. Su puesta al día pasa por ese acompañamiento. Pienso que Francisco camina en esa ruta.

miércoles, 26 de junio de 2013

Jesucristo, el gran comunicador

“… si no tengo caridad soy como bronce que suena o como címbalo que retiñe” (1 Co 13, 1)
Nadie puede negar que estamos en un mundo de cambios asombrosos, que producen una vasta transformación. De una sociedad mundial que tiene a la humanidad en dudas, inseguridad, incertidumbre, nerviosismo, porque la información llega a borbollones al instante, cuando los hechos están ocurriendo. Verbigracia, lo de Brasil, antes lo de Turquía, es impactante.
Quiero dejar plasmado, que es obvio, que haya hoy hombres y mujeres sin bienestar espiritual y si lo tiene en lo material, este no es de todos.
La falta de bienestar espiritual se expresa en una profunda crisis de fe, de alejamiento de Dios e incluso de su negación. Han surgido – surgen cada día más – sectas, “religiones” a la carta, o dicho de otra manera, es la increencia lo que domina.
Son millones las personas que andan en búsqueda de sentido a la vida. A veces dudo que sea verdad, cuando ocurre lo que sucede donde no hay respeto por la vida, donde crece el delito con todo tipo de crueldad, de irrespeto a la dignidad de la persona humana, porque qué otra cosa puede ser el secuestro, el tráfico de personas para fines de esclavitud sexual, el aborto.
¿Consecuencias del vacío espiritual? ¿Consecuencias de la falta de amor a Dios?
Se habla de modelos y ¡de repente! los pueblos se levantan violentamente alegando empobrecimiento, y denunciando la corrupción cada día mayor, la falta de buenos servicios, de empleos dignos, de seguridad social. El crecimiento económico no llega a todos.
Francisco ha dicho que el creciente desempleo mundial se manifiesta en pecado contra la posibilidad del hombre de ganar el pan para su sustento y el de su familia. Ha denunciado, sin decir expresamente al denunciado o denunciados, que el despilfarro de la comida es un robo que se le hace a los pobres y ha ido más allá, sosteniendo, que se produce comida para todos pero la codicia, de intereses financieros internacionales, no permite acabar con el hambre.
Ante esta realidad, los cristianos debemos ir por el mundo a evangelizar (Mc 16, 15), a llevar la Buena Nueva, a denunciar, sin miedo, el pecado. A anunciar a Cristo como el único salvador de la humanidad. El que cree en Él vivirá por siempre.
La nueva evangelización de la fe cristiana implica comunicar.
Está en el tapete el cómo hacerlo, como en su momento histórico hiciera Jesús que, fue tal su infinita imaginación, que alimentó sus parábolas con los elementos pastoriles de una comunidad campesina, logrando con ellas enseñar a sus discípulos. Por esta razón afirmo a los cuatro vientos que Jesucristo es el gran comunicador de todos los tiempos.
Nosotros, los hombres y mujeres católicos de la actualidad, debemos imitar a Cristo y con mucha creatividad, imaginación a raudales, adecuar la cultura actual al Evangelio. Inculturizar con éste, llevarlo a las raíces de un mundo lleno de secularismo, sincretismo y relativismo, penetrar los corazones de las personas que sufren de vacío espiritual.
Responder a la cultura digital con sus avances tecnológicos maravillosos, usando las redes sociales para que se conviertan en redes capaces de pescar a pecadores. Transmitir digitalmente la Palabra de Dios.
La Iglesia siempre ha sido experta en creatividad de imágenes y signos, en música, y lo seguirá siendo.
Todo lo antes expuesto, hay que hacerlo con autenticidad, sin perder de vista la capacidad de la Palabra de Dios de tocar los corazones más que al esfuerzo nuestro. Elías reconoció la voz de Dios “en el susurro de una brisa suave” (1 Re 19, 11 – 12).

Son guías de estas notas, el Mensaje de Benedicto XVI para la 47 Jornada Mundial de la Comunicación Social que, con el título de Redes Sociales: Portales de verdad y de fe; nuevos espacios para la evangelización, produjera el santo Papa emérito recientemente.