jueves, 19 de noviembre de 2015

La actualidad de Populorum Progressio

Cuando observamos y analizamos la realidad del mundo actual, incluyendo obviamente la venezolana, de desabastecimiento alimentario, medicinal, de artículos de higiene personal, de una inflación considerada la más alta del planeta, aunada a inseguridad personal galopante, como galopante es la corrupción, el poco aprecio o ningún aprecio por valores como la vida, el alejamiento y negación de Dios, ya no provoca hablar de subdesarrollo porque ha bajado ese nivel en la mayoría de los pueblos de la tierra.
Finalizaba el Concilio Vaticano II, por los años finales de los sesenta del siglo XX, cuando salía a la luz pública la encíclica Populorum Progressio (26 de marzo de 1967) denunciando al orbe el subdesarrollo de millones de personas y la urgente necesidad de un desarrollo humano integral y solidario, ante las injusticias del “estado actual de cosas” que, se ha agravado y hoy está sumido en lo que ha sido calificado como la tercera guerra mundial (No creo que Francisco exagera). Pablo VI fue su autor, sin duda, un gran Papa, que hoy es Beato, que llegará a ser canonizado, como ocurriera con Juan XXIII y Juan Pablo II.
Destaco que la persona humana es el fin último de todo desarrollo. Venezuela, que iba en ese camino, ha retrocedido bárbaramente en los últimos veinticinco años, principalmente, con el llamado SSXXI o revolución bonita.
No está demás enumerar las características de ese desarrollo humano integral y solidario: en lo físico, intelectual, cultural, etc. Es mala la comparación, pero se ha afirmado que hoy tenemos “chatarra humana” expresada por un pueblo sin valores, ignorante, desnutrido y sin esperanza. En eso ha devenido un país en su integralidad con excepciones de minorías grosera e inmoralmente enriquecidas. (Lo de “chatarra humana” pertenece a Gumersindo Rodríguez, recientemente fallecido).
La degradación venezolana, injusta, porque se recibió un Himalaya de recursos económicos petroleros, no es sólo de este país. Hoy los pobres y empobrecidos están a su suerte en el globo terráqueo.
El hombre necesita de un medio ambiente que lo provea de bienes de todo orden, en solidaridad con todos; pero no para un consumismo exacerbado que lo aliene. Necesita ser titular de un derecho de propiedad no absoluto; de un mundo sin violencia; de libre iniciativa pero no descontrolada; de educación y democracia; de libertad que no de libertinaje; y del respeto a su cultura.
El hambre ha de ser erradicada. Las desigualdades minimizarlas o superarlas.
Oración y acción ante lo que ocurre para que haya un mundo de justicia y paz.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo