martes, 15 de julio de 2014

El Consuelo que recibimos de Dios

“… la luz de la esperanza cristiana nunca defrauda”  (Rm 5, 5)
El día viernes, 11 de julio, próximo pasado, la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), en su CII Asamblea, recientemente celebrada con los Obispos y una calificada representación de los presbíteros de las diócesis y vicariatos apostólicos, publicó sus reflexiones que, todos los católicos, y personas no católicas, pero de buena voluntad, debemos leer e internalizar en nuestras conciencias.
Las reflexiones abordan la situación nacional actual, invitan al estudio y profundización de la Exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium” y la convocatoria para la realización de una Asamblea Nacional de Pastoral 2015.
Se hizo un reconocimiento, muy merecido a los sacerdotes que, en su gran mayoría, se esfuerzan por guardar “integra fidelidad a sus compromisos y su trabajo produce como los campos del sembrador del Evangelio” (Mt 13, 23). Ellos, son “estímulo y ejemplo para todo el Pueblo de Dios y fomento de las vocaciones” (CPV no. 27), que, cada día, se requieren en abundancia.
A nuestros pastores les toca a diario, en medio de un país polarizado en lo político, “tender puentes para propiciar el encuentro entre adversarios, y promover la reconciliación de nuestro pueblo… Actuar movidos por Jesús que dijo antes de su Pascua” te ruego por ellos, para que sean uno, como tú y yo somos uno… (Conc. Vat. II no. 1 . Lumen Gentium). Son puentes para ir tejiendo desde abajo la Unidad  de los venezolanos, sin distingos de ningún tipo.
Las reflexiones no podían pasar por alto la Exhortación de nuestro Santo Papa, y, en este sentido, la CEV se refiere a la invitación de Francisco de leer, meditar y poner en práctica la “Evangelii Gaudium”, que, no es otra cosa que la tan deseada transformación misionera de la Iglesia. Anunciarla con alegría en el contexto de sufrimientos, confrontaciones, violencia, y del drama que muchas veces caracteriza nuestra historia actual (EG no. 10).
La Iglesia ha de ser siempre como quiso su Fundador. Con la mano extendida con franqueza, con cordialidad, con deseo de hacer el bien a todos, acorde con la característica fundamental del Cristianismo, que debe conservar y profundizar en las actuales circunstancias (EG no. 24).
La Iglesia existe para evangelizar, lo recordaba Pablo VI en “Evangelii Nutiandi”, no. 14. Anunciar en primer lugar a Jesucristo, la salvación obrada a través de su misterio pascual. Y más allá de realidades espirituales y la vida eterna, anunciar aspectos socio-políticos, como la inclusión de los pobres, la paz y el diálogo.
Haciendo uso de un legítimo derecho de opinar, sobre todo aquello que afecte la vida de las personas, nuestros pastores promueven el desarrollo integral de cada ser humano (EG no. 218). Es tarea evangelizadora, es servicio, es un deber, la defensa de la dignidad humana, y del bien común, del pueblo venezolano, que sufre la violencia, la inseguridad, la criminalidad cruenta, el desabastecimiento, las largas y humillantes colas para obtener el mínimo sustento necesario, el alza constante del costo de la vida, las sucesivas devaluaciones de la moneda, controles excesivos a la actividad productiva, las fallas de servicios fundamentales como el agua y la luz eléctrica. Todo este padecimiento de la familia venezolana ante la indiferencia de quienes deben resolver estos problemas, más interesados en la pantalla ideológica que de los pobres.
Se agrava el drama, descrito acorde con la verdad, con la pretensión de imponer un modelo político totalitario (CEV. Presidencia. Mensaje. “Responsables de la Paz y el Destino Democrático de Venezuela” 2-4-2014. No. 2) y un sistema educativo ideologizado.
Se pretende desde ya, que la Asamblea Nacional de Pastoral, sea una contribución para el reencuentro de los venezolanos y la reconstrucción del país. Para transmitir la fe en Jesucristo, que nos ama, que dio su vida para salvarnos y ahora está vivo para salvar a Venezuela, para iluminarnos, fortalecernos y liberarnos. Se hará una contribución a la aplicación de las directrices del Concilio Plenario de Venezuela.
La Iglesia en el compromiso evangelizador quiere “saber decir una palabra de aliento al abatido” (Is 50, 4), con la luz de la esperanza cristiana, que nunca defrauda (Rm 5, 5), que está cimentada en la palabra y la promesa de Dios.

Los Obispos piden a la Virgen Santísima su intercesión en este caminar. A nuestra Madre de Coromoto, para que nos acompañe. Ella siempre, amorosamente, camina con su Iglesia.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo