domingo, 1 de mayo de 2011

OCCI - Orientacion Cristiana y Ciudadana Mayo 2011

“Me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Dios y ante los Hombres” Pablo (Hechos 24, 16).

Editorial. El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo. Entendido de esta manera, es el trabajo digno, con un salario justo, que permita al trabajador y a su familia un desarrollo humano integral. Toda economía debe estar ajena a la inflación, porque ésta, al no ser controlada o vencida por los gobiernos, se traga el salario de los trabajadores, con sus consecuencias socio-económicas lamentables. Ante que aumento salarial – que no nos oponemos a ellos – combate a fondo, con una política antiinflacionaria bien estructurada. Venezuela tiene ese reto. Es urgente hacerlo.

Lee la Biblia. En estos días de pascua tenemos que volver, una y otra vez, a las Sagradas Escrituras. Jesús resucitado, en su primer encuentro con los discípulos, “les abrió la inteligencia para comprender las Escrituras”. Todo para hacerles comprender que “el Mesías tenía que padecer y resucitar al tercer día de entre los muertos” (Lc 24, 26).

Lee la Constitución. El artículo 91 establece que “todo trabajador tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”.
Beneficio de leer la Palabra de Dios. La lectura de la Biblia, así sea por diez minutos diarios, da solidez a nuestra fe en Jesús resucitado, y convertirnos en testigos ante la humanidad entera.

Beatificación de Juan Pablo II. Todos somos testigos de la beatificación de un Santo: Juan Pablo II.
A otro Santo, Benedicto XVI, le tocó la honra de hacerlo. La obra de Juan Pablo II, sus milagros, lo justifican.

Cumpleañero. José Rafael Inciarte Molero cumple años de edad el 28 de mayo. Felicitaciones.

Humor con Lérida de Inciarte. Tomado de Orar con una Sonrisa Diaria de Agustín Filgueiras, dejamos sentado lo siguiente: Manos Limpias. Cuenta Raoul Follereau que una noche tuvo un sueño que nunca pudo olvidar.
Un hombre se presentaba ante Dios para ser juzgado y le decía: “Señor, he cumplido siempre tu ley. Nunca he cometido ningún pecado. Mira, Señor, mis manos: las tengo perfectamente limpias”. Es cierto – le respondió el; las tienes limpias… pero vacías.

Lee tanto la Biblia como la Constitución para que seas un mejor ciudadano.
Cuídense. Asiste a misa cada domingo. Recuerda que el domingo es el Día del Señor.

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Juan Manuel Estrada
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