domingo, 3 de abril de 2011

PARP, un nuevo modelo de Iglesia

“La claridad, la constancia, la obediencia y la fuerza proceden de la unidad, de la comunidad.” Megan MacKenna
El Seminario Mayor Santo Tomás de Aquino, de esta ciudad de Maracaibo, el lunes 28 de marzo próximo pasado, fue escenario de la celebración de un acto muy importante.
El acto consistió en una magistral conferencia que María Libia Hernández, miembro del Movimiento Internacional Por un Mundo Mejor, dictara para laicos, referida a cómo organizar el Proyecto Arquidiocesano de Renovación Pastoral (PARP). La conferencista se sintió en un oasis al hablarle a los laicos: la fuerza grande de la Iglesia.
Ella fue antecedida por la hermana Marta Escobar, que informó a los presentes acerca de lo que hasta el presente ha hecho la Diócesis de Maracaibo sobre la elaboración y ejecución del PARP, y después, dejó, en el uso de la palabra, a la conferencista.
¿Por qué es importante ese proyecto?
Porque se busca, dentro de un proceso de renovación, ir hacia un modelo de Iglesia acorde con el propuesto y aprobado en el Concilio Vaticano II.
Por cierto, el Papa Bueno, Juan XXIII, ante una crítica por haber convocado el Concilio, abrió las puertas y ventanas de su despacho en El Vaticano y dijo: para que de afuera nos vean y veamos hacia fuera, y que entre luz y claridad.
El Concilio es todavía, a pesar de haber transcurrido cincuenta años de su aprobación, novedad. Es un Concilio Pastoral.
Ahora bien, la renovación mantiene lo esencial. Ese nuevo modelo de Iglesia que se quiere, parte de la Palabra de Dios. Lograrlo requiere de un Plan Pastoral.
¿Es iniciativa de un obispo solo? No. Es decisión tomada por los obispos en Aparecida (No. 169) en Brasil, recientemente. Cada diócesis tiene que tener un mismo plan pero con cosas comunes a cada Iglesia.
¿El Plan para qué? Para saber hacia dónde vamos.
¿Qué implica? “Saber”. “Creer”. ¿Qué modelo de Iglesia? ¿Qué quiere Dios? ¿Cómo se logra? ¿Cómo se construye? Con el trabajo de todos, acorde con los dones y carismas de cada quien, fundándose en la diversidad que, para la unidad, constituye una riqueza, una fortaleza. ¿Se necesita de una metodología? Por supuesto que si. Para el Plan que es de largo plazo. ¿Requiere de diagnóstico? Claro. ¿Que necesita? organización, de equipos de organización.
Si algo no puede ser perdido de vista es que Dios es Comunión. La Iglesia es signo e instrumento de la comunión querida por Dios. La Iglesia es misterio de comunión, que es perfección, que lo entendemos por la fe.
Al hablar de diversidad, recodemos siempre que el Espíritu Santo es signo de diversidad. Sin diversidad no hay unidad. Dios nos hace diversos para encontrarnos.
Los cristianos católicos tenemos que cambiar y promover un estilo de vida comunitaria. Que lo que hagamos esté revestido de mística, alma y amor, para el éxito del proyecto.
Ese estilo de vida es una manera de ser, pensar y actuar, con coherencia de vida, de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo. Es vivir la comunión con Dios, con los hermanos, consigo mismo y con la naturaleza.
El Arzobispo de Maracaibo, con su santidad, talento y humor, se refirió a la Nueva Evangelización que se propone en el Sínodo Universal que, con el tema La Nueva Evangelización y la transmisión de la fe, se celebrará en Octubre de 2012. Para nuestro santo Papa Benedicto XVI (no es casualidad que lleve el nombre de Benedicto Patrono de Europa) es preocupación lo atinente a la Nueva Evangelización, principalmente en el viejo Continente. El PARP – en mi criterio – está enmarcado en ese contexto renovador de nueva evangelización.
Textos: Aparecida (169), La Iglesia en América (No. 29), A las Puertas del Nuevo Milenio (No. 4) Juan Pablo II.
Nota: Lo escrito es producto de mi vieja costumbre de tomar apuntes. Cualquier error es de mi autoría.

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Juan Manuel Estrada
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