lunes, 28 de marzo de 2011

Prepararse para servir

“Vaya donde vaya, soy árbol de este bosque” Monseñor Edgar Peña Parra. Nuncio Apostólico en Pakistán
La generosidad del Presbítero Luis Emiro Arrieta Gallardo, Párroco de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, de la Parroquia Andrés Eloy Blanco de Maracaibo, puso en mis manos las Palabras de Monseñor Edgar Peña Parra y del Rector de la Universidad del Zulia, Jorge Palencia Piña, pronunciadas el 3 de marzo de 2011, con ocasión de recibir, el primero de los nombrados, el Doctorado Honoris Causa que, nuestra primera y máxima Casa de Estudios, le confiriera.
Esos discursos, breves pero densos en contenido, yo los considero dos joyas de naturaleza Histórica - Religiosa que todos los venezolanos deberíamos leer, estudiar, meditar e internalizar, principalmente en estos días de Cuaresma. Tienen vigencia que se proyecta en el tiempo por venir.
La Historia de la Iglesia Católica de Venezuela es expuesta, en brillante síntesis, por Monseñor Peña Parra. Sosteniendo que la Iglesia es “elemento constitutivo de la nacionalidad venezolana”. “… presente también en la construcción de la patria”, en fecha gloriosa, la del 19 de abril de 1810, cuando dejara consagrado un legado para las generaciones venideras, al declarar que “la religión santa que hemos heredado de nuestros padres sea siempre para nosotros y para nuestros descendientes el primer objeto de nuestro aprecio y el lazo que más eficazmente pueda acercar nuestras voluntades”.
La Iglesia Católica – sigue disertando Monseñor Peña Parra – ha dado testimonios de “varios Arzobispos y Obispos, exilados del país” por enfrentar a autócratas en defensa de “principios de libertad y democracia”, afirmación registrada en la Historia de la Iglesia que Cristo fundó.
Es interesante su mensaje, dirigido, principalmente a los jóvenes, en mi opinión, de que “vale la pena servirle al país, pero para mejor servir hay que estar debidamente preparado para ello”. LUZ desde siempre ha estado en esa dirección de formar hombres y mujeres para servirle al Zulia y a toda Venezuela, y quiere seguir siendo libre, autónoma y abierta para impartir educación de calidad para todos.
Servir, a eso vino Jesús, el Hijo del hombre, no a ser servido, sino a “servir y a dar su vida para redención de todos” (Mt 20, 28).
Y al hablar de educación, Peña Parra, cita al Papa Benedicto XVI, quien afirma que eliminar a Dios del contexto educativo es “romper el círculo del saber”, que, en mi opinión, es darle rienda suelta a un relativismo de valores, que nada beneficia al ser humano en su vida espiritual y moral.
Honró, porque honrar, honra, al Segundo Rector de la Universidad del Zulia, Presbítero Francisco José Delgado, quien tuvo una destacadísima actuación religiosa, educativa y política en el estado y en el país. Por cierto, fue, como Peña Parra, Párroco de El Moján, y constructor de la Iglesia Santa Lucía de Maracaibo, sin ayuda del gobierno.
El Rector Palencia Piña expresó, al conferirle el Doctorado Honoris Causa, que en “tiempos de necesidad y turbulencia, la fe debe florecer dentro del componente espiritual de cada ser humano y para suerte de la humanidad hay figuras que orientan y facilitan nuestro camino hacia ella”, entre ellos, Monseñor Peña Parra, un líder moral, el primer Nuncio Apostólico venezolano, nacido en el Saladillo de Maracaibo, nombrado por el Sumo Pontífice.
Me sumo a ese reconocimiento y expreso que ese “árbol donde vaya” dará frutos y Pakistán no será la excepción, con todo y ser un país donde – como dijera Palencia Piña – “las religiones son centro de diferencias y conflictos permanentes”. Su santidad y su sabiduría se lo permitirán.

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Juan Manuel Estrada
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