domingo, 14 de noviembre de 2010

El socialismo fracasó y seguirá fracasando

Es una “tragedia” que en Europa exista la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad. Benedicto XVI en España.
De Dios “desciende todo don excelente y toda donación perfecta” (St 1,17)
Ese don, el más preciado, es el de la libertad, al crearnos a su imagen y semejanza; libertad, a la cual, Él, le puso sus limitantes en aras de que el hombre guarde y cultive el jardín que le dio para satisfacer sus necesidades y contribuyera a hacerlo con las de los demás. Que al producir riquezas, éstas estén al servicio del bien común.
Sabio, como es Dios, le confirió esa libertad por su conocimiento de que la persona prevalece en libertad.
El mal del socialismo es de carácter antropológico, lo afirma Juan Pablo II, en su Encíclica Centesimus annus. ¿Por qué? Porque ha pretendido siempre hacer depender al hombre del Estado o de la voluntad del caudillo, y en ese afán le ha llevado a catástrofes, como la de la URSS – hoy extinta – y la de Cuba.
El hombre necesita de la libertad para desarrollar iniciativas económicas, sociales, culturales y políticas. Requiere de la libertad de pensamiento, de libre expresión de éste, y de libertad religiosa.
Para el desarrollo de la libertad o libertades, hay que fortalecer la libre asociación, la protesta pacífica, los partidos políticos, los sindicatos, los gremios profesionales, las cámaras empresariales, las empresas, entre otras expresiones de la sociedad civil.
El hombre debe defender siempre su dignidad. A él le compete, cueste lo que le cueste.
El socialismo o el comunismo, o la llamada dictadura del proletariado, pretende, a través de falsas ilusiones, llevar al hombre a la esclavitud.
Esas falsas ilusiones se sintetizan en una: quitarle al trabajador sus derechos laborales, su seguridad social, su bienestar económico, haciéndole creer que él es protagonista de su destino o actor de éste.
La Encíclica Centesimus annus fue publicada en homenaje a la de León XIII, la Rerum novarum.
La Rerum novarum se opone a la estatalización de los medios de producción, que reduce a todo ciudadano a una pieza en el engranaje de la máquina estatal.
“Al Estado le corresponde determinar el marco jurídico dentro del cual se desarrollan las relaciones económicas y salvaguardar así las condiciones fundamentales de una economía libre, que presupone una cierta igualdad entre las partes, no sea que una de ellas supere talmente en poder a la otra que la pueda reducir prácticamente a la esclavitud” (Rerum novarum 121- 125) Hay que manifestar pacíficamente y protestar en contra de todo lo que conlleve a la esclavitud del hombre. Nada de violencia ni de odio, sino búsqueda de la justicia y de la paz que, cuando se besan, hacen reinar la felicidad de todos. Luchemos por ellas.

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Juan Manuel Estrada
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Escritos en el Tiempo