lunes, 22 de septiembre de 2014

El diálogo y medios para su éxito

“La paz se construye día a día en la búsqueda del orden querido por Dios y solo puede florecer cuando cada  uno reconoce la propia responsabilidad para promoverla” (Pablo VI; Pío XI).
Estamos inmersos en un planeta con graves conflictos. Francisco ha afirmado que “la tercera guerra mundial ya se inició”. Hay conflictos en las familias, en las relaciones interpersonales, en el trabajo, en la sociedad; se producen por causas tales como el egoísmo, el afán de ganancia a como dé lugar, poder, dinero, de “corazones corrompidos” que, para vender armas, “especulan con la guerra”, narcotráfico y de ilícitos de todo pelaje. La palabra luce incendiaria en los líderes y con ella generan violencia. Injusticia por doquier. Esta no se combate con la violencia. La violencia genera más violencia. La guerra más guerra. Como la paz, más paz.
Yo soy de los que me declaro abiertamente antibelicista, porque la guerra no tiene sentido. Destruye. Es degradación del ser humano. Sus pasiones, las más bajas, salen a flote y es la bestialidad la que le anima a matar, con desprecio absoluto por la vida. Tristemente se ha popularizado la decapitación – cortar la cabeza - que me hace recordar cuando Tomás Moro fuera víctima de ella, por no traicionar la fe en Cristo, su fidelidad a la Iglesia Católica. Por no apartarse de Roma.
A los guerreristas hay que aplicarles mano firme y corazón grande como, en su momento, afirmara Álvaro Uribe en contra de una guerrilla que perdió su brújula principista y el contacto con la realidad colombiana que clama por la paz. Lo sostiene el sacerdote católico Leonel Narváez Gómez en La Revolución del Perdón. La Habana es hoy escenario de un nuevo intento por lograrla. Dios quiera que sea pronto.
El fusil ha sido el camino de algunos que, luego, se han arrepentido. El camino es Cristo, el centro de mi vida. La Biblia, en mano, es la vía, es el camino, que conduce al perdón,  la reconciliación y  la paz.
Hay expertos internacionales en la resolución de conflictos que conocen la existencia de Medios Alternativos de solución de guerras o confrontaciones similares.
Esos  Medios Alternativos de Resolución de Conflictos (MARC), tales como la Negociación, la Mediación, la Transacción, la Justicia de Paz, la Sinergia, el Perdón y la Reconciliación, son más eficaces que la guerra. Esta, destruye. La Paz construye, genera más paz, lleva al progreso, al bienestar, a la tranquilidad de los pueblos.
El diálogo, del cual se habla tanto a nivel internacional y nacional, necesita del uso de esos Medios. Creo que el mejor de todos es la sinergia, que es cooperación, donde nadie pierde y todos ganan (Covey, tiene un libro, La Alternativa, que debiera ser leído por todos, que desarrolla la sinergia). Los conflictos necesitan de creatividad, de conciencia social para sacar del marasmo al planeta y convertirlo en el Reino de Dios a plenitud. Parece que los tradicionales necesitan el refuerzo de los MARC, o ¿Su sustitución?

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Juan Manuel Estrada
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