viernes, 10 de noviembre de 2006

El apagón

Encontrandome con varios amigos, de distintas maneras de pensar y actuar, escuchandoles con detenimiento, por aquello de hablar poco y escuchar más, que no es sólo oir, me enteré de una situación personal de uno de ellos.
Antes de referirla o compartirlas con ustedes, debo expresar lo que siento de esta sociedad.
La gente vive en carrera. Concentrados en el celular, ya sea recibiendo mensajes, o respondiendo llamadas; o con el carro a toda máquina y un aparato de sonido que se oye a cualquier distancia. Es la civilización sorda e incomunicada en la era de las maravillas comunicacionales.Es la era donde, lo más grave, la gente no tiene tiempo para escucharse a si misma.
Pues bien, yo que trato de no escuchar la radio ni ver televisión, que me he concretado a uno que otro programita, busco tener todo el tiempo posible para escucharme y escuchar, y me he prometido hacer más esto último.
Por eso escuché al amigo.
Mira, Rafael, se me produjo esta mañana un apagón.
Qué es eso. Te cortaron la luz. Enelven no lo piensa dos veces para hacerlo.
No, no, no fue eso...
Y qué fue.
Que los cables sufrieron un corto circuito...
Seguía sin entender y espere que me contara
Así fue.
Mire hermano.
Resulta que estaba conversando con Dios.
De pronto, perdí el contacto con El, y ... pum... el apagón.
No vi nada claro.
Todo, tinieblas.
Se me olvidaron los números de varios telefonos.
Ya a partir de ese momento, me sentí un inútil.
Me vi sin trabajo.
Me vi sin dinero, sin oportunidades, no querido por nadie...
Me mire al espejo. Era, otro...
Sólo atiné a decirle...
Cuando Dios se aleje de ti...refúgiate en el silencio. No esperes tener un vacío espirítual...
No fue apagón, amigo mio, fue vacío...
Cuando te ocurra de nuevo...haz silencio, piensa, reflexiona, reza, ora... y así te encontraras con El nuevamente. No pierdas la Fe.
Mi amigo, me abrazó... y sonrió. Lo sentí feliz.

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Juan Manuel Estrada
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