domingo, 13 de marzo de 2011

Los años dorados


“Es como árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y tiene su follaje siempre verde” (Sal 1).
Me encuentro con un amigo. Le pregunto ¿Qué es de tu vida? ¿Dónde estás? ¿Cómo te sientes? ¡Que alegría me da verte! ¿Qué estás haciendo?
Estoy bien, muy bien; por cierto, acabo de cumplir 65 años de edad. Toma mi número celular y anota mi correo electrónico. Le abrazo y procedo a escucharle con detenimiento.
¿Sabes lo que hago? Todos los días me levanto muy temprano e inicio el día dándole gracias a Dios, en nombre de Jesucristo y del Espíritu Santo, por darme un nuevo día, por lo que tengo y por lo que no tengo, por las enfermedades, por la situación económica… por todo. Sigue hablando; abrazo a mi esposa. Hago, al levantarme, la higiene personal, procedo a orar por mi familia, por mis amigos y por quienes no lo son, por Venezuela, por los hermanos en la fe, por la Iglesia, por los sacerdotes… Oro sin cesar, acogiendo lo que recomendaba Juan Pablo II. Rezo, hago la Liturgia de las Horas, leo, con la Biblia en manos, la Palabra diaria (el Pan Diario) y escribo en mi cuaderno de notas las meditaciones sobre la Liturgia de la Palabra. Le escucho sin interrupción.
Después de mi infaltable cafecito mañanero, tomo el desayuno. Luego, a través de mi celular, envío saludos de bendición de Dios, en mensajes de texto a muchas personas. Y en Internet, en Twitter, en Facebook…, evangelizo, conforme con tu recomendación.
Le aclaro que no es mía esa recomendación, sino de mi admirado y respetado Santo Papa, Benedicto XVI.
Mira, Rafito, yo tengo, como tú, un blog. Leo y escribo. Tú sabes que el otro día le escuché a Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal, que el cristiano no sólo debe rezar, debe leer la Biblia y los periódicos diarios, para estar informado de la actualidad. Estás en lo cierto, mi apreciado hermano, el cristiano debe ser un buen ciudadano, con participación política, así no sea partidista. No basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz. Así es, me responde. Mira, Rafa, yo participo en varios grupos de la Iglesia. Participo en una pastoral. Estoy pendiente de los asuntos de la comunidad. Visito enfermos, ancianos, niños…, y tengo conversaciones bíblicas con jóvenes y ancianos. No dejo nunca de asistir a misa. Amo a la Iglesia. Nada es más precioso que ella. Nada es más lindo que estar consagrado a Dios y a amar a los demás. Atento a todo lo que decía… Mira, Inciarte, hago el rosario, escribo la Nota del Domingo para un destinatario especial y estudio en institutos de la Iglesia porque creo en lo que hago. Me preparo para ser un mejor cristiano católico que pueda servir y servir con calidad. Servir y no ser servido, como hizo Jesús.
Muy contento, se despide, dándome las gracias por haber tenido con él tan grata conversación. ¡Que gusto he tenido en verte! Le estás dando sentido a tu vida. Estás acumulando Años Dorados. Creo que superas, El Arte de Envejecer, de Anselm Grun.
Pensé en esas personas que, por no aprender a envejecer, acabaron con sus obras, y poco o nada, les importó familia, país, institución o empresa, por mantener a juro el rol protagónico del pasado o su ego inflamado. No se ubicaron… no se dieron cuenta que su follaje ya no era verde. No fueron capaces de irse, poco a poco, desprendiéndose…

lunes, 7 de marzo de 2011

El imperio del Derecho, garantía de justicia y paz


“Si queremos recuperar, por lo menos, una parte de nuestra humanidad, tiene que prevalecer el imperio del Derecho”. Morris West.
“Un sábado, Jesús atravesaba unos sembradíos, y sus discípulos cortaban espigas, las desgranaban en las manos y se comían el grano. Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacen lo que no está permitido hacer el día sábado?”.
Entre sus respuestas, una fue que el Hijo del Hombre es Señor y tiene autoridad sobre el sábado, y la otra, que el sábado es para hacer el bien y para salvar una vida, no para destruirla o para hacer el mal (Lc 6 y ss.).
Los fariseos procedían apegados a la ley, que estaba vigente, la ley del descanso o del Sabbat o descanso.
Jesús no vino a abolir la Torah. El vino a decirnos que la ley debe estar al servicio del hombre, de la vida suya dada por el Padre, de su libertad (Dios lo creó libre), de la justicia, del amor y la solidaridad. Que lo que esté en contra de esos principios y valores, no debe ser respetado por un cristiano, porque va en contra de la dignidad humana.
Las leyes deben estar en sintonía con la creación divina y con el derecho natural, con la fe y la razón. Deben ser sabias y pocas, porque así de esta manera, son más fáciles de acatar y de cumplir, y porque, además, se garantizan valores sociales, como la honestidad y la transparencia.
Un “contexto jurídico sólido” (Juan Pablo II), tanto en lo interno de los países (artículo 2 de la CRBV) como en el plano internacional, debe tener como características el respeto a la libertad, a la verdad y a la justicia, ésta más allá de su concepción clásica de dar a cada suyo lo que le corresponde, acogiendo la justicia social nacional e internacional.
La fuerza del Derecho debe ser la razón y no la fuerza de las armas.
El Derecho con las características prealudidas, es garantía de justicia y paz en el mundo, hoy más urgido que nunca de su imperio para salvación de toda la humanidad.

sábado, 26 de febrero de 2011

La civilización del amor en Internet

“La Luz es un buen desinfectante” Tapscott.
Cuando en Aparecida, Benedicto XVI, mi admirado y respetado Santo Papa, dijo que debían ser utilizados los medios de comunicación social para evangelizar, yo, como cristiano católico que soy, inmediatamente comencé a hacerlo diariamente, tanto en Facebook como en Twitter (Rafael Inciarte Bracho en Facebook y @EEET en Twitter). Lo venía haciendo de manera irregular en mi Blog, (http://escritoseneltiempo.blogspot.com).
La finalidad de la evangelización por Internet consiste en divulgar los valores del cristianismo y de nuestra amada Iglesia católica. Me guío con la Palabra diaria y hago una síntesis clara de ésta; repito que lo hago a diario e invito a todos los católicos a hacerlo.
Sergio Dahbar en un artículo titulado “El futuro llegó hace rato” (El Nacional, 19-02-11, pág. 8), anuncia la era digital inspirado en Don Tapscott; era que, supone, un cambio histórico: de la era industrial a la digital.
Ese cambio lo estaría (¿?) produciendo Internet en empresas, gobiernos y sociedades.
En el artículo de Dahbar se enumeran los principios de esa era digital. Ellos son: Colaboración; mezcla de apertura y transparencia; interdependencia; compartir; e integridad.
Son cinco los principios de la era digital que, como punta del iceberg, presenta a Wikileaks. “Hay muchas cosas feas dentro de los gobiernos y las corporaciones, (que) cuando salen a la luz evolucionan para mejor”.
Quien lea, estudie y medite la Biblia, quien cultive y haga crecer su fe cristiana, podrá darse cuenta de que las enseñanzas del Evangelio de Jesucristo contienen, partiendo del amor a Dios y al prójimo como a si mismo, si no todos, buena parte de esos principios que, sintetizados, buscan hacer prevalecer la libertad, la transparencia y la integridad en todo: como político, empresario, sindicalista, profesional, o, en una palabra, como ciudadano.
Comparto y al compartir creamos riqueza. Y se comparten dones, carismas... y se comparte la Palabra de Dios por Internet y, con toda seguridad – perdonen mi optimismo – triunfará la CIVILIZACION DEL AMOR, que es la de la paz y la justicia y no la de la violencia, característica indeseable de nuestros tiempos.