viernes, 9 de octubre de 2009

¿Crecimiento o desarrollo?

No podemos perder de vista que Dios creó al hombre a imagen suya; macho y hembra lo creó. (Gn 1,27)
Esta verdad bíblica significa que, en cada persona, debemos ver a un hermano. Que a nadie debemos discriminar por ningún motivo. Amarle como nuestro prójimo y amarle como amarse a si mismo. Al hacerlo estamos amando a Dios con todo el corazón, con toda la mente, con toda el alma, la mente y el cuerpo.
Yo he sostenido y lo reitero que, la inmensa mayoría de los gobernantes y políticos tienen no sé que cosa, pero les cuesta decir que aman a Dios y al prójimo. ¿por qué será? ¿Será porque nadie les cree?. Y esto no ocurre solo en el ámbito de la política, que es la forma más cristiana de servirle al prójimo, también sucede en el de la economía.
En toda actividad hay que tener presente el amor a la persona humana y a su dignidad.
Yo estoy cansado de oír hablar de crecimiento económico. Que ha sido sostenido; pero ¡carajo! no veo el crecimiento en calidad de vida, en bienestar de la gente, en desarrollo humano integral. Escribo desde Maracaibo y quien quiera ver cómo está la ciudad que venga, pero es pareja la situación para Venezuela entera. ¿Puede hablarse de calidad de vida con secuestros, atracos, robos, asesinatos, pobreza in crescendo, carreteras en pésimo estado – con todo ser un país petrolero – apagones, inflación galopante, hospitales públicos que dan lástima, “médicos” cubanos que no son ni siquiera paramédicos…? Y todo esto ha pasado cuando ha habido crecimiento económico sostenido o seguido durante seis o siete años consecutivos y cuando los ingresos han sido superiores a más de 800 mil millones de dólares. ¿Qué será de nosotros los venezolanos cuando ahora el gobierno de Chávez anuncia que el próximo año habrá un crecimiento económico CERO?.
La economía requiere de libertad para emprender sin obstrucciones. Por supuesto de una libertad responsable. Poner la capacidad de conocimiento, de saber científico, para intuir y satisfacer las necesidades humanas. Es una actividad humana que debe ser ejercida prevalentemente por el sector privado, sin temerle a la participación del Estado; pero éste debe encargarse de garantir el estado de derecho, la seguridad jurídica de personas y bienes, con respeto a la propiedad privada y a las reglas claras, sabias y pocas.
Un verdadero desarrollo ha de ser integral, que promueva al hombre y a todos los hombres. El desarrollo no se reduce al solo crecimiento económico.
La economía es verdad requiere de libertad, pero, también de ética y no de una ética cualquiera, como la llamada business ethics, que como afirma Benedicto XVI, no es cuestión de pasar por éticas “decisiones y opciones contrarias a la justicia y al bien del hombre” (Cáritas in veritate no. 45).
Finalizo diciendo que la economía tiene que estar al servicio del hombre, de manera que, tanto la propiedad privada como la pública, contribuyan a poner en práctica el principio del destino universal de los bienes, como lo afirma la doctrina social de la Iglesia.

sábado, 3 de octubre de 2009

El progreso, es vocación

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?
Le dice él: ¨Si, Señor, tú sabes que te quiero ¨. El maestro le ordena: ¨Apacienta mis corderos ¨. Por segunda vez le pregunta: ¿me amas? Si, Señor, tú sabes que te quiero. Por tercera vez vuelve a preguntarle: ¿me quieres?
Pedro se entristeció. Jesús, le repite: ¨Apacienta mis ovejas ¨( Jn 21, 15 – 17 ).
¨¿Aun no comprenden, ni se acuerdan de los cinco panes de los cinco mil hombres, y cuantos canastos recogieron?¨( Mt 16, 9 ).
Jesús quiere que Pedro enseñe, instruya, dé el pasto espiritual a los hombres, pero también indica que hay que tener fe, que ésta esté acompañada también, del pan material. Desea Jesús que el hombre no tenga hambre, ni espiritual ni física. Sabe que solo así el hombre tendrá paz. Se preocupa por el desarrollo humano integral.
La Iglesia, a través de las distintas encíclicas, ha promovido el desarrollo humano integral, el desarrollo de los pueblos, que no es solo y aparentemente materia económica y social, sino que tiene un carácter ético y cultural. La Iglesia propone como única y verdadera solución para la ¨cuestión social ¨ - derivada del conflicto capital – trabajo – la doctrina social que, como sostiene Benedicto XVI, tiene como principio principal la caridad que ¨adquiere forma operativa en criterios orientadores de la acción moral: la justicia y el bien común¨. Por eso, cuando la Iglesia se ocupa del desarrollo de los pueblos, no puede ser acusada de sobreponer su campo específico de competencia y mucho menos, el mandato recibido del Señor.
En el humanismo pleno que promueve no tiene ni podrá tener jamás cabida, la negación o limitación de los derechos humanos, como por ejemplo, el derecho a la libertad religiosa, el derecho a participar en la construcción de la sociedad, la libertad de asociación, o de formar sindicatos o de tener iniciativas en materia económica ¿ esa limitación no empobrece más a la persona humana igual o más que la privación de los bienes materiales ?.
Estas notas siguen la Encíclica Cáritas in veritate , del Papa, Benedicto XVI, sus referencias y citas bíblicas en ella contenidas. Y las termino recordando a la humanidad la condena severa de la lucha de clases pero haciendo la salvedad de que la paz se edifica sobre el fundamento de la justicia.
Hay que leer y releer las encíclicas Rerum novarum, Sollicitudo rei sociales y Populorum Progressio de León XIII, Juan Pablo II y Pablo VI, respectivamente, que son de permanente actualidad en esto de darle respuesta a la cuestión social en el difícil mundo globalizado del presente y sus consecuencias en detrimento del bienestar del ser humano en el planeta.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La Iglesia no hace política.

¨No te dejes vencer por el mal, antes bien, vence al mal con el bien ¨( Rm 12, 21 ).
Decía Jesús a los judíos que habían creído en él: ¨Si se mantienen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos, y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres ¨( Jn 8,31 ).
La Iglesia propone el bien y hace el bien. De ella fluye constante y permanentemente la paz.
La Iglesia nos propone, a creyentes y a todos los hombres de buena voluntad, responder al mal con el bien.
Benedicto XVI plantea un reto, que es de la Iglesia, que es Cáritas in veritate.
La Iglesia no hace política, ¨no obstante tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia a favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y vocación ¨( No. 9 Encíclica Cáritas in veritate ).
Sabe la Iglesia que la verdad nos hará libres ( Cfr Jn 8, 31 ).
La Iglesia sólo ofrece¨como orientación ideal e indispensable , la propia doctrina social…¨( Centesimus annus No. 43 ) que tiene como principio ( sobre el cual gira la doctrina ) la caridad. Un principio que adquiere forma operativa en criterios orientadores de la acción moral. Esos criterios son la justicia y el bien común.
La Iglesia anuncia siempre a Cristo. Sabe que Jesús vino no a juzgar, sino a servir y no a ser servido.
La Iglesia no pretende tener un poder terrenal y respeta la soberanía de los otros poderes. La Iglesia propone un desarrollo humano integral de los pueblos, para cuyo logro no bastan iniciativas individuales y locales. La Iglesia sabe que la presente situación del mundo , de crisis económica y financiera, generadora de hambre, pobreza y miseria, de mucho dolor para millones de seres en el planeta, exige una actuación de conjunto, universal, y sabe, además, que ¨el compartir los bienes y recursos, de los que proviene el auténtico desarrollo, no se asegura solo con el progreso técnico y con meras relaciones de conveniencia , sino con la fuerza del amor que vence al mal con el bien y abre la conciencia del ser humano a relaciones recíprocas de libertad y de responsabilidad¨( no. 9 citado ). La Iglesia reconoce la positividad del mercado y de la empresa, pero al mismo tiempo indica que éstos han de ser orientados hacia el bien común y el respeto a la dignidad del trabajador ¨( Juan Pablo II ). Tener presente que el solo mercado no basta para la solución de los problemas sociales y económicos en su conjunto, principalmente, de los más débiles y necesitados.