
La alegría me inunda porque es un reconocimiento a un líder cristiano, católico, miembro del Movimiento Liberación, de Cuba, que ha luchado, sufriendo todo tipo de vejaciones, persecuciones y prisiones por un cambio en la Isla.
Su lucha es pacífica, siempre promoviendo el diálogo, y desde dentro de su país, dominado por una larga y cruel tiranía comandada por Fidel Castro.
Es un hombre de gran espíritu. Lo demuestra el hecho de ofrecer ese título, más que merecido, a Dios, en primer lugar, y luego a sus compañeros del Movimiento Liberación, y a todos los cubanos tanto los que están en Cuba como los miles que están en el exilio. Lo ofrece además, a los presos políticos pacíficos de su país.
Oswaldo Payá es un ejemplo a seguir en las luchas pacíficas por la libertad.
Gracias a Dios por ese título.
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Rafael Inciarte Bracho
Escritos en el Tiempo