domingo, 13 de marzo de 2005

La cultura occidental y los vientos que soplan.

Cuando las noticias informan que el Medio Oriente se está democratizando indudablemente que siento alegría. Si alegría. Porque pudiéramos estar en el inicio de la paz en esa conflictiva región si admitimos que la democracia es un fin para la solución civilizada de los problemas, pero siento tristeza cuando en otros sitios del planeta se niega o corre peligro la existente, como son los casos de Cuba y Venezuela, por sólo señalar algunos. Ver a Irak, a Palestina votando despierta la esperanza en un mundo distinto al de la violencia y el terror.Significa que son pueblos dispuestos a lograr la convivencia y la tolerancia ante las diferencias.
Hablar de democracia forzosamente nos lleva a recordar cuáles son los valores de Occidente y de Estados Unidos de América. Valores que, en momentos de agonía resurgen con mayor fuerza quizas como consecuencia de un proceso de autocrítica, que es uno de sus méritos. Quizas en estos momentos, Occidente debería hacerse esa autocrítica para ver si errores del pasado y por qué no del presente, al solucionarlos puedan contribuir con la paz en la Tierra.
Vuelvo a la idea central de estas notas, que es recordar la existencia de los valores occidentales. El primero de todos es la libertad. Sin ésta no puede haber progreso entendiendo por tal el respeto de los derechos humanos. La libertad es contraria al comunismo y a todo tipo de totalitarismo o autoritarismos.
La cultura occidental ha llevado a la conciencia de muchos que lo mejor para conseguir convivencia, tolerancia y pluralismo es que hayan gobiernos limitados, regidos por leyes, por un poderoso estado de derecho. Gobiernos que respeten a las minorías y a los individuos. La democracia debería contar con una fuerza que le permita autodepurarse de desviaciones.
Otros valores son el respeto de la libertad de expresión, del derecho de propiedad privada, de la libertad religiosa. del derecho del voto, a la libertad individual y a la economía de mercado
Con esos valores funcionando se crea un ambiente donde con un gobierno eficiente, capaz y honesto, con una sociedad civil poderosa, la gente puede ser digna y decorosa.

sábado, 5 de marzo de 2005

Guillermo Cabrera Infante ante la Tiranía.

Recientemente tuve la oportunidad de ver en la televisión de Miami un excelente programa en homenaje al escritor Guillermo Cabrera Infante. Fue el de Oscar Haza, A Mano Limpia, y estuvo conformado por un panel de distinguidos escritores y periodistas que conocieron al escritor que acaba de fallecer y quien viviera durante cuarenta años en el exilio, por su disidencia ante el régimen de Fidel Castro.
El autor de la obra Tres Tristes Tigres está desde hace tiempo en un sitial de primera línea en la Literatura Universal.
Me impactó lo que es capaz de hacer un gobierno comunista. Me impresionó la cita de que, según Cabrera, ¨comunista es un animal que luego de leer a Marx ataca al hombre¨, y es su afán marginarlo, destruirlo, moral y fisicamente, cuando se difiere de la opinión oficial del régimen. Eso quizo hacer el castrismo con este escritor al excluirlo del elenco de los escritores de Cuba. Y vaya que horror que, ante su deceso, sólo fueron capaces de publicar una breve noticia del suceso con el insólito argumento que él mismo se autocensuró.
Todos los panelistas coincidieron en el manejo inteligente del lenguaje por parte de Cabrera Infante.
Sufrió mucho y no obstante su ostracismo, siempre llevó a Cuba en su inmensamente rica imaginación. Fue su permanente fuente de inspiración su Isla. Soñaba con la patria a la que no podía regresar. Vivió el drama del exilio. Vivió el sufrimiento de los cubanos.
No quizo ser jamás un abyecto. No quizo ser ese hombre que a todo dice si.
Recuerdo que en una entrevista que le hiciera Alvaro Vargas LLosa dijera que decirle que si a un tirano es ¨verdaderamente acabar con la escritura¨, que es como decir terminar con la libertad. Optó por ésta y se fue de este mundo desde Londres, ciudad que le acogiera.
Estoy de acuerdo con aquello que dijera uno de los panelistas. Cuando se escriba la historia, cuando pasen muchos años, se dirá, que, Guillermo Cabrera Infante gran escritor le tocó vivir en los tiempos de una larga tiranía: la de un dictadorzuelo llamado Fidel Castro.

martes, 1 de marzo de 2005

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