viernes, 29 de abril de 2005

Las despedidas son tristes

Son numerosos los motivos de las despedidas. Por eso las hay de distintos tipos. Que una de soltero o soltera; que la despedida a un amigo o amiga que se va de este mundo; que la despedida de un trabajo, ya sea por retiro o jubilación; por traslado a otra ciudad; en fin, vuelvo y repito, son infinitas en cantidad, pero , todas son tristes. Nada más hoy he visto llorar a unas jóvenes madres que despedían el curso escolar de sus niños, y como derramaban lágrimas. Yo sentí la tristeza de la separación de una amistad que nacía, y que el tiempo borrará.
Quien tenga la dedicación y paciencia para leer Escritos en el Tiempo, pensará el por qué de esa perorata sobre la despedida. Más adelante lo diré; pero quiero citar aquello de quien se atrevía a afirmar que las despedidas no son tristes, y alguien le replicaba diciéndole: díle al que te lo dijo que se despida...
Pues bien, quiero referirme a un tipo de despedida que hoy abunda en Latinoamérica, así como en otros momentos de la humanidad, ocurrió con los europeos. Yo recuerdo cuando siendo un niño, llegaban a Maracaibo italianos, portugueses, españoles..., a ver cómo podían salir avante de sus tragedias y penurias de toda índole. Les recibíamos con hospitalidad y llegaron para quedarse fundando empresas, trabajando, y haciendo familias. Muchos jamás regresaron al pais que les vió nacer.
Lo había primero presenciado por la televisión, constatado en informaciones de prensa, cómo emigraban millares de colombianos, peruanos, ecuatorianos, argentinos, uruguayos, chilenos, entre otros, y muchos eran recibidos en Venezuela, que era un país de inmigración. Jamás pensaba que al cabo de unos años todo cambiaría, y le tocó el merito a Hugo Chávez de transformarlo en uno de emigrantes, y hoy andan por el mundo millares de compatriotas.
Que triste mérito el de Chávez, el de desintegrar a miles de familias. De que el dolor, la tristeza y el llanto acompañe en los aeropuertos a quienes quizas no retornen a su patria. Llanto de padres, hermanos, novios, amigos y de quien toma el camino de la eterna desconfianza, porque, como alguien dijera ,el extranjero será siempre un desconocido y llegará un momento en que no sabrá de dónde es,aún cuando pudiera afirmar que el mundo es la patria. Siempre pensará en el pequeño rincón del planeta donde nació.

martes, 26 de abril de 2005

Producir como capitalista y distribuir como socialista

Se debe ser más y no tener más.
Hace tiempo, no recuerdo cuántos años, leí una entrevista, publicada en un diario de Caracas, realizada a un lider de la humanidad. Creo, si la memoria no me traiciona, que fue Shimon Peres.
Le preguntaron cómo a su entender podían resolverse los problemas del mundo y él, con sencillez y humildad, propia de los grandes hombres, respondió: Caramba, ojalá y yo lo supiera; pero creo que la solución podría ser la de ¨producir como capitalista y distribuir como socialista¨.
A mi me impresionó esa opinión. La he meditado bastante y pienso que, nadie de manera sensata podría negar que existen diferencias económicas y sociales que, además de ser inmorales, son hirientes, y que la idea, la finalidad de una política o de una acción de gobierno sería, disminuirlas, porque siempre las habrán. Así piensan filósofos como Savater.
Quizas en la opinión, que le sirve de título a estas notas, en su ejecución esté la solución; pero cómo lograrla porque decirlo resulta fácil.
La respuesta es probable nada tenga de novedosa. Por qué? Porque existen países donde esas diferencias, si existen, son llevaderas por la gente. Son sociedades con libertad y bienestar; con poca corrupción y que gozan de un estado de derecho poderoso al igual que un poder judicial independiente, garantes de seguridad jurídica, de respeto a instituciones, leyes, a la propiedad privada. Son países que cuidan la recaudación de impuestos y los revierten en beneficios, servicios, o en felicidad ciudadana.
Son sociedades donde se respeta a la ciudadanía. Son sociedades donde ricos muy ricos constituyen fundaciones en aras de la felicidad humana.
Termino diciendo que ¨nunca debe vencer sólo el tener más. Porque entonces el hombre puede perder lo más precioso: su humanidad, su conciencia, su dignidad¨, como lo afirmara Juan Pablo II, que sabía de estas cosas y luchó por hacerlas comprender en aras de paz y justicia universales.

lunes, 25 de abril de 2005

Respeto a la Constitución

El ejemplo es la mejor manera de enseñar. Quien primero debe respetar la Constitución y las leyes de un país es su líder, llámese presidente, rey, primer ministro o como quiera llamarsele. Asi todos los ciudadanos le siguen y el país se hace respetuoso del órden establecido.
Pudieran existir razones de toda índole, de mucha gravedad, para irrumpir en contra de un gobierno e incurrir en golpes de estado; pero, quien se alínea en la no violencia, jamás podría incurrir en esa conducta. Prefiere esgrimir razones en contra de la fuerza. Prefiere hacer en tribunales, por más que controlados estén, el ejercicio de una teoría que hemos denominado el ejercico del buen derecho ante la arbitrariedad o los absurdos jurídicos y de esa manera desenmacararlos en el presente para la posteridad; pero jamás recurrir a la violencia ni caer en provocaciones ante la fuerza.
Advienen a mi mente estas notas, que dejo plasmadas en esta columna, por las declaraciones del presidente Chávez ante el derrocamiento de Lucio Gutiérrez donde invoca, el respeto de la Constitución y las leyes para destituir a un presidente. Ojalá y el tiempo le haya llevado a dar un paso en la dirección del respeto a las leyes y al órden establecido.